domingo, 20 de noviembre de 2011

¡Alerta Roja!

Europa vive en estos momentos una situación bastante complicada. La desconfianza de los mercados en las economías europeas más débiles acaba de alcanzar niveles máximos desde que diese comienzo la crisis económica. Y es que algunos países como España e Italia han visto cómo su prima de riesgo se ha disparado a niveles muy delicados, ambas muy por encima de los 450 puntos básicos.

Una situación muy delicada que en el caso español se trasladó en el mercado de deuda, que tuvo que colocar unos 5.200 millones de euros en letras del tesoro a un vencimiento de 12 y 18 meses, ambas con un tipo de interés superior al 5 por ciento. Pero no ha sido el único título que ha sufrido su semana negra. El interés exigido por el bono español a diez años se disparó el pasado jueves a niveles récords rozando el nivel crítico del 7 por ciento. Y es que se trata de una impactante carga en el tipo de interés que ha crecido hasta un 33 por ciento desde el pasado año. Un lastre más para la economía española que aún tiene pendiente cumplir sus objetivos de déficit con la Unión Europea.

Recordemos que los niveles actuales de la prima de riesgo española e italiana fueron el punto de no retorno para Grecia, Irlanda y Portugal. Países que han tenido que ser rescatados, que ahora mismo viven una situación de máxima austeridad y necesitarán al menos una década para recuperar los niveles previos a la crisis.

Menos mal que el Banco Central Europeo ha decidido intervenir en los mercados secundarios una semana más para apaciguar el chaparrón que ha caído, en especial en esta última semana, sobre Italia y España, cuyas primas de riesgo no han disminuido por debajo de los 400 puntos a pesar de esta intervención. Una situación que pone en cuarentena a ambas economías ya que la prisma de riesgo no ha dejado de crecer en los últimos meses, dejando en evidencia la fragilidad de la economía española.

Ahora, con el cambio de Gobierno veremos si la llegada de nuevos aires frena las fauces del mercado que amenaza con llevarse por delante la economía española. Las medidas de austeridad serán más que una obligación para la nueva clase política, que deberá hacer uso de los temidos recortes para contener el gasto e intentar contentar a los inversores.

El 20-N podría marcar un punto de inflexión sobre la economía española, pues veremos si las medidas de austeridad que impondrá el nuevo Gobierno servirá para levantar la castigada economía española.

domingo, 23 de octubre de 2011

Con el barro en las rodillas

La sequía crediticia se ha convertido en uno de los problemas más importantes para la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas, y por lo tanto, para la creación de empleo en nuestro país. Las entidades de créditos imponen duras condiciones a los integrantes de nuestro débil tejido empresarial, que necesitan urgentemente de capital crediticio para poder engrasar la maquinaria que mueve su negocio.
Y es que no es raro hablar con cualquier empresario y conocer de primera mano que tras largos años de dedicación en el mundo de los negocios y amplias relaciones cordiales con sus bancos de toda la vida en tiempos de bonanzas, ahora deben deambular entre entidades para conseguir la aceptación de un crédito que permita la continuidad de su actividad.
La falta de dinero ha obligado a numerosos empresarios a dejar en la calle a miles de trabajadores, nominas sin abonar y procesos judiciales interminables al no poder cumplirse las partes contractuales que existían hasta entonces entre empresa y empleado.
Situaciones que se han convertido en algo más que habitual con la llegada de la crisis, que derribó ya una vez la “fortaleza” crediticia de bancos y entidades de todo el mundo y que ahora parece cebarse con la estructura financiera de Europa. Y es que en los últimos meses Europa ha mostrado la cara más débil de su sistema financiero debido al estancamiento de Alemania, la locomotora de Europa, los problemas de deuda soberana que sufren los países periféricos, los recortes en la calificación crediticia y el cuestionamiento internacional de la moneda única.
Problemas que el viejo continente no ha conseguido atajar con el paso del tiempo ante la falta de acuerdos que existen entre los dirigentes europeos. Es más, han ido a peor. No por la debilidad del sistema sino por el acoso de los mercados, que ha conseguido acabar con los principales pilares que sujetaban su economía.
Ciñéndonos al tema de la sequía financiera, hace unas semanas la Comisión Europea anunció un plan para volver a recapitalizar las entidades financieras europeas además de las asfixiantes exigencias que ahora se imponen a las entidades, lo que podría ahogar (aun más si cabe) el estancado crédito.
Una nueva situación financiera que deja con una mano delante y otra mano detrás a las entidades españolas, que ya vivieron en su momento un proceso de reestructuración y recapitalizaciónes.
Exigir más capital supone dejar menos recursos para el flujo del crédito. Para que nos entendamos: los bancos tendrán menos dinero para prestar a sus clientes empresarios para que puedan ejecutar sus proyectos y contratar nuevo personal.

domingo, 16 de octubre de 2011

¿Y qué pasará después?

Las cuentas públicas españolas han experimentado un aumento considerable de su deuda tras el inicio de la crisis económica. El Gobierno español empleó buena parte de dinero público en invertir en infraestructuras locales y comarcales con el objetivo de dar empleo y contrarrestar los efectos del desempleo, que amenazaban la estabilidad económica del país. Las cajas de ahorro fueron convocadas a un proceso de reestructuración, de fusiones y compras, saneando aquellos activos tóxicos que amenazan al sistema financiero español. España no tuvo más remedio que incumplir los objetivos de déficit establecidos por la Eurozona, ya que las arcas del Estado no recibían los ingresos previstos mientras que el gasto público se disparaba para hacer frente a los enormes costes sociales con el fin de mantener “a flote” a millones de desempleados que subsisten gracias a las ayudas de desempleo. Esto era tan sólo el inicio de la crisis en España.
A nivel mundial, los mercados empezaron a cuestionar la viabilidad de algunos países europeos dada su enorme deuda económica y a sus incumplimientos con los objetivos de déficit. Las grandes agencias de calificicación estadounidenes comenzaron a rebajar la nota crediticia de algunos países europeos como Grecia, Irlanda y Portugal. Las primas de riesgos de estos países se dispararon hacía máximos récords, llevando a Europa a su rescate financiero. A día de hoy ninguno de estos países ha conseguido reflotar de su situación económica, incluso se habla de bancarrota en el caso del país heleno, a pesar de sus intentos por recortar en sueldos públicos e incluso tener que despedir a miles de funcionarios. Ante esta hecatombe europea España decidió hacer los deberes. Aplicó un recorte del 5 por ciento en el sueldo de los funcionarios públicos, puso en marcha la reforma laboral, cambió la Constitución y permitió a los empresarios encadenar contratos temporales indefinidalemente. Ante el excesivo gasto que se ha realizado en las administraciones autómicas y locales, los partidos han tenido que hacer uso de la tijera para recortar presupuestos e incluso en algunos casos, llegar a una situación de impago de nóminas a sus propios empleados.
Una situación insostenible que parece no tener una solución clara. ¿Austeridad o gasto? Es la pregunta del millón.
Lo que está claro que la austeridad a secas no es suficiente para levantar el país, hacen falta políticas de inversión en ámbitos como la educación y la investigación, apostar por la eficienca y la competitividad para generar una tejido productivo acorde a las nuevas necesidades del mercado. Una apuesta que los futuros dirigentes de este país parecen haber olvidado...

domingo, 9 de octubre de 2011

¡Marchando una de recapitalización!

El sector bancario ha disfrutado durante muchos años de lujuria económica, borracheras especulativas y prostitución financiera, rindiéndose a los pies del mejor postor. La espuma del champán representaba el éxito de las operaciones económicas de las grandes corporaciones, cuyos beneficios se disparaban a la misma velocidad que su tapón de corcho cuando se abría la botella por primera vez. Aquellos eran otros tiempos, donde los humildes trabajadores eran felices con su vivienda hipotecada y con su sueldo mileurista, ajenos a las ostentosidades que vivían los señores del mundo financiero. Nadie sabía lo que era una agencia de calificación ni una prisma de riesgo... hasta que llegó la crisis económica.
Los gobiernos de las grandes potencias económicas tuvieron que salir al rescate de decenas de entidades financieras, que estuvieron al borde de la bancarrota. Algunas como Lehman Brothers no tuvieron tanta suerte.
La máquina del dinero se puso en marcha para inyectar miles de millones de dólares a estas entidades para sanar sus activos tóxicos, que ponían en peligro la economía mundial.
Con el fin de garantizar una transparencia financiera, Europa puso en marcha en 2010 los famosos test de estrés, que reflejaban las debilidades y fortalezas financieras del sector bancario. Unas pruebas que parecían ofrecer a inversores y dirigentes una garantía de que el sector financiero estaba haciendo los deberes.
Una realidad digna del espejo mágico de la bruja del famoso cuento de Blancanieves, que amenaza con precipitarse contra el suelo y romperse en mil pedazos.
La falta de mecanismos de control ha sido la base para que numerosos altos cargos del sector bancarios siguieran aprovechándose de las retribuciones económicas, sueldos escandalosos, pensiones insultantes y beneficios que se sitúan entre lo gore y lo insultante.
Y es que casi tres años después me encuentro con la noticia de que el sector bancario europeo ha iniciado una segunda ronda de recapitalización, como si el dinero naciera de los árboles. Los gobiernos recortando el Estado de Bienestar mientras los bancos tienen vía libre para tomar dinero público.
Dexia, una de las entidades financieras que tuvo la mejor nota en los test de estrés realizados este verano, ha sido la primera entidad en acceder a las ayudas para su recapitalización. España ha negado que ninguna entidad vaya a formar parte de esta ronda de bebidas financieras pero Caixanovagalicia tiene todas las papeletas de ser la siguiente.
La pésima gestión de su alta dirección ha sido la causante de que sus cuentas estén a un paso de acabar en el fondo de un contenedor de basura.
Y hablando de desperdicios, la agencia de calificación Fitch acaba de asignarle la peor calificación existente después de que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) tomase el 93 por ciento de la entidad. Mientras tanto, algunos de sus ya ex directivos han recibido indemnizaciones millonarias de por vida. Algunos pobres ahorradores están a punto de perder lo poco que les queda mientras que unos listillos viven a golpe de talonario, disfrutan del golf y de una buena comilona en el mejor restaurante de Santiago de Compostela.
Así que parece que nos espera revivir los efectos de la recapitalización bancaria. Dinero por doquier para los ricos mientras que a los pobres no nos queda más que organizar una revolución que tumbe las ostentosidades del sector bancario, y particularmente, las del “señor” Goldman Sachs.

martes, 4 de octubre de 2011

Oportunidad chilena

El país andino se ha convertido en un importante refugio para importantes compañías, pequeños empresarios y españoles en situación en desempleo, que han visto en este país sudamericano la oportunidad perfecta para escapar de la crisis y encontrar un futuro prometedor, al menos al corto plazo.
Las cifras hablan por sí solas: el PIB experimentó un crecimiento de 5,3 por ciento en 2010 y un 9,8 por ciento en los seis primeros meses del presente año. Datos que han convencido a miles de españoles a hacer sus maletas para apostar por esta prometedora tierra, donde también comparten idioma. Según los datos del INE, en 2008 había unos 11.000 españoles viviendo en tierras andinas. Hoy día, se estima que son más de 50.000 los que viven en el país.
El terremoto que azotó al país en febrero de 2010 ha permitido crear numerosos puestos de trabajo relacionados con la reconstrucción de Chile. Una oportunidad de inversión que están aprovechando numerosas empresas españolas, a través de procesos de licitación internacional. Y es que, según los datos dados a conocer por el ICEX (Instituto Español de Comercio Exterior), más de 190.000 viviendas han sido destruidas, unos 4.000 colegios están gravemente dañados y unos diez puentes necesitan ser reconstruidos.Otro de los focos de inversión del país andino es el sector minero, principal motor de la economía chilena, que necesita de una profunda renovación para seguir en primera fila.
Las compañías españolas interesadas en su internacionalización también han puesto los ojos en Chile. Gracias a los tratados que existen entre ambos países, el 95 por ciento de las exportaciones no tuvieron que pagar aranceles, lo que ha permitido que España se convierta en el segundo inversor en este territorio, tan sólo por detrás de Estados Unidos.
Se trata de un filón de oportunidades empresariales que el empresario debe analizar con sumo cuidado sino quiere estrellarse. Antetodo deberá analizar si su modelo de negocio tendría éxito en el país andino, ver el estado de la competencia y comprobar si existen inversores interesados.
Ante esta movilización empresarial española en el país sudamericano, el ICEX ha organizado el III Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial España-Chile para el próximo 29 de noviembre, un encuentro donde se reunirá más de 400 empresarios españoles y cientos de inversores del país.
Un oasis financiero que muchos empresarios castellano-manchegos deberían tener en cuenta a la hora en su actividad exportadora antes que destinos como Portugal y Francia, debido a los grandes beneficios que les reportará a medio y largo plazo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

En el ojo del huracán

Un temporal arrecia sobre la economía mundial. Desde que la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, señaló los riesgos de que la economía europea y estadounidense podría entrar en una nueva recesión, las bolsas han comenzado ha precipitarse de nuevo, las primas de riesgo española e italiana han comenzado una peligrosa carrera ascendente (superando los 300 puntos básicos) y el oro vuelve a alcanzar un nuevo récord en su valoración.
Los últimos datos sobre la economía mundial no son nada esperanzadores. Alemania, la gran locomotora europea, vive un momento de debilidad. El estancamiento de la economía constituye un hecho real. Tan sólo queda un falso recuerdo del fuerte resurgir de la economía alemana durante el año pasado, que creció a un ritmo del 3,6 por ciento gracias a las exportaciones.
El consumo mundial vive en estos momentos una situación crítica. La demanda se ha congelado, ya no hay más dinero para gastar. El caso de Estados Unidos es similar. La producción industrial también se ha paralizado en un momento crucial. Cuando estábamos encauzados la senda de la recuperación, la palabra “recesión” parece resonar más fuerte.
Un fantasma que vuelve a resurgir cuatro años después, el inicio de caos financiero. Ya veíamos con lejanías el fenómeno de las hipotecas subprime y los bonos basura con calificación máxima. Sin embargo, los efectos siguen hoy día más que presentes.
Millones de personas han perdido sus puestos de trabajo, sus viviendas, se encuentran endeudadas hasta las cejas mientras algunos listillos y cegatos hablaban de recuperación financiera.
Los gobiernos, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional han invertido decenas de miles de millones de dólares en salvar macroentidades financieras, se han nacionalizado bancos y se ha inyectado un importante capital en mantener lo que ya parece ser insostenible: el sistema capitalista.
Un dinero que no ha servido para reactivar la actividad bancaria, ni siquiera para solucionar los problemas de liquidez que desde el principio de la crisis han estado más que presentes. Ni siquiera los bajos tipos de interés han dado sus “brotes verdes”.
La brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado considerablemente. Las clases medias han visto como sus impuestos se han elevado considerablemente, reduciendo su poder adquisitivo, lo que ha tenido un efecto dominó sobre el consumo mundial y sobre el índice de producción. Una espiral sin final que ha conseguido devolvernos en una situación incluso peor que la inicial.
Y la pregunta del millón: ¿Qué deben hacer los gobiernos? ¿Sacar la tijera y poner en marcha un plan de austeridad? ¿O seguir invirtiendo dinero para que la máquina económica no se paralice?
Nadie parece contar con la esperada solución a todo este macro lío económico. Lo único que sé es que todos hemos vivido muy por encimas de nuestras posibilidades, hemos gastado hasta el dinero de nuestros nietos y algunos todavía siguen viviendo un estilo de vida que no se pueden permitir. Ahora, aquí están las consecuencias. Espero que todos (incluidos políticos y economistas) aprendamos de esta situación.

domingo, 28 de agosto de 2011

¡Ser fijo es un lujo!

Con el objetivo de reducir el paro juvenil y dotar de mayor flexibilidad al mercado laboral español, el Gobierno ha puesto sobre la mesa nuevas medidas encaminadas a ampliar la temporalidad de los contratos de manera ilimitada, al menos hasta que el empleo se estabilice.
Una medida que seguramente será aplaudida por empresarios y criticada por sindicatos, que permitirá que los contratos basura se extiendan como una infección contagiosa por el panorama español. Hasta la fecha cualquier trabajador que estuviese contratado dos años en un periodo de 30 meses adquiría la condición de fijo. Pero parece que ésto está a punto de cambiar.
¡Y es que ser fijo hoy día es un lujo, señores! ¡Y ser funcionario es un título de prestigio! La crisis económica ha generado en nuestro país un problema muy grave: la necesidad de encontrar trabajo al precio que sea. Es tal la desesperación que algunos están dispuestos a aceptar cualquier puesto laboral renunciado a sus derechos y por el salario mínimo interprofesional. ¿Es ésta la sociedad del bienestar que queremos? Ya sólo falta que trabajemos gratis o incluso tengamos que pagar por nuestro desempeño laboral. En tan sólo cuatro años hemos pasado de la bonanza económica a una situación de penuria laboral, donde más de cuatro millones de parados buscan un empleo de manera desesperada. Miles de empresarios y autónomos han tenido que cerrar sus negocios, en muchas ocasiones ante la falta de créditos y liquidez.
¿No debería Zapatero enfocar sus medidas a potenciar el sector empresarial facilitándoles el acceso a créditos, reduciendo el plazo de los Ayuntamientos a abonar los servicios prestados a estas compañías, que en muchas ocasiones tienen que esperar hasta más de dos años para ver un duro? ¿Y que pasa con los emprendedores? El Gobierno parece haberlos dejado en el olvido. Apenas existen medidas que faciliten la creación de nuevas empresas (algunas de las pocas ayudas que existen están destinadas a emprendedores menores de 30).
Y a la hora de conformar una nueva compañía, el empresario debía realizar largos trámites costosos hasta hace unos ocho meses. No ha sido hasta diciembre de 2010 cuando el Gobierno de Zapatero puso en marcha un decreto que permite a los nuevos empresarios realizar los trámites necesarios para constituir, de manera telemática, una microempresa en 24 horas por tan sólo 100 euros. Una medida que realmente hacía falta y que apenas se ha dado a conocer entre los españoles.
Por otro lado, el líder del Ejecutivo debería pedir un sacrificio a las grandes empresas con beneficios que destinasen parte de sus ganancias a financiar, mediante alguna tasa, parte de los programas de formación profesional, tal y cómo ocurre en Alemania. Una iniciativa que beneficiaría enormemente al mercado laboral y que finalmente repercutiría positivamente en el entramado empresarial gracias a la calidad de la formación del personal, que posteriormente pasarían a trabajar en el seno de estas grandes empresas. España debe aprender de sus errores en el mercado laboral, flexibilizar la creación de empresas y contratos, sin necesidad de sacrificar las condiciones del trabajador.

lunes, 22 de agosto de 2011

Cuando la unión hace la fuerza

Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy han tenido la oportunidad de oro para demostrar que Europa puede con la crisis de deuda y con los especuladores pero no ha sido así. Los eurobonos tendrán que esperar. La reunión franco-alemán destinada a atajar los problemas de la eurozona ha sido recibida como un fiasco para las bolsas mundiales y para los inversores, que han comprobado que las decisiones tomadas por ambos dirigentes tan sólo sirven para estirar un poco más la agonía del euro. Y es que la existencia de nuestra moneda única necesita urgentemente de políticas de integración económica y consolidación fiscal que demuestren que Europa se encuentra unida, que no existe la llamada Europa de las dos velocidades. Es cierto que imponer a todos los países un límite de endeudamiento es una medida acertada, pero no suficiente para acabar con los problemas de financiación que sufren sobretodo los países periféricos.
La propuesta de la creación de un “Gobierno real” en la eurozona constituye un avance para Europa y una reafirmación del compromiso por parte de ambos mandatarios, acusados en multitud de ocasiones de abogar por sus intereses antes que del conjunto europeo.
No obstante, la creación de los eurobonos y la ampliación de los fondos de rescate sería las propuestas más viables para que la supervivencia del euro, que pasa por uno de los momentos más críticos desde que se iniciase la crisis en 2008. Y es que estas medidas exigen un fuerte compromiso por parte de Alemania y Francia, que podría comprometer la máxima calificación crediticia que tienen ambos estados, un privilegio que para nada quieren perder.
A todos estos problemas se une el proceso de ralentización que afecta a la economía mundial, un paso atrás que podría traer de vuelta la recesión y dejar constancia de la verdadera virulencia con la que actúa esta crisis, que dejaría el crack de 1929 como algo anecdótico.
De esta ralentización tampoco se libra Alemania, considerada el motor de Europa, que apenas ha crecido un 0,1 por ciento en el segundo trimestre del año. Un mal dato que lastra las previsiones de recuperación de la economía alemana y que pone en duda la subida de tipos de interés que realizó hace unos meses el Banco Central Europeo.
Los países europeos saben que no hay vuelta atrás en este proceso de integración económica, a pesar de las grandes turbulencias que agitan al conjunto. Los beneficios a largo plazo que conlleva este proceso se han convertido en el faro de guía para la Unión Europea, incluso para los países que ya han necesitado de una intervención. Porque salir del euro no es una opción. Sería una hecatombe que haría lastrar las economías nacionales y que acabaría por lastrar las opciones existentes para salir de la crisis.
Volver a la peseta, en el caso de España, no haría más que tumbar el valor de la moneda un 50 por ciento, la inflación ahogaría aún más a las familias y los mercados desconfiarían más de nuestro país. Europa se creó con normas de entrada y no de salida. La crisis es sólo una fase más, que va a crear los nuevos cimientos de la nueva Europa, caracterizada por una completa integración económica de los países de la eurozona y una armonización fiscal que permitirá a todos los europeos vivir en un único territorio. El verdadero sueño europeo acaba de comenzar.

domingo, 14 de agosto de 2011

Malditos especuladores

La economía mundial vive su peor momento desde la caída de Lehman Brothers en el año 2007. Como podemos comprobar las bolsas se tiñen de rojo y los inversores huyen despavoridos de las grandes carteras. Pero... ¿de qué tienen miedo realmente? Esa es la pregunta del millón.
Si nos sentamos cinco minutos a meditar cuáles son las causas que han provocado las últimas jornadas de pánico, lamentablemente no encontramos ningún motivo que lo justifique. ¿Acaso hay un nuevo país que necesite ser rescatado? ¿Alguna hecatombe financiera al estilo de las hipotecas subprime?
Tan sólo la rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos realizada por la agencia de rating Standard & Poor’s así como las dudas de los mercados sobre las economías española e italiana.
Unas valoraciones que hoy día se encuentran en el punto de mira de Europa y Estados Unidos por su credibilidad.
¿Es que no nos damos cuenta que tras emitir su valoración las cosas empeoran en ese país? Las agencias de calificación son las verdaderas responsables de la crisis económica.
Son los verdaderos hilos que mueven a los mercados, los manipula a su antojo, desplumando al país que se pone como objetivo. Después, los especuladores acuden como buitres a despedazar en las posteriores jornadas de emisiones de bonos, exigiendo la máxima rentabilidad posible.
Y es que las agencias se encuentran en una doble liga: son jueces y a su vez jugadores, ya que buena parte de sus socios son los que luego compran bonos en las subastas nacionales. Una posición privilegiada que tienen las tres agencias de calificación (Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch) y que nadie se ha parado a poner trabas a su actividad.
Unas “opiniones” que ya destrozaron una vez la economía mundial y que llevaron al paro a miles de personas, mientras que los ricos especuladores continúan llegando sus arcas de billetitos verdes, comprando mansiones esperpénticas y vehículos de primerísima gama. Un insulto para la clase media, que cada vez se encuentra más alejada de aquella sociedad de bienestar con la que tanto disfrutábamos hace unos años.
Hasta el momento Estados Unidos gozaba de una primerísima triple A que les garantizaba poder endeudarse hasta las cejas (y no las de Zapatero precisamente). Tanto gastar, gastar y gastar hasta que el saco se rompió gracias al tijeretazo de Standard & Poor’s. ¿Y ahora que hará Estados Unidos? ¿Se aliará junto a Europea para al menos regular este oligopolio que ha sido tan criticado en los últimos meses?
Lo cierto que hasta hace un par de año nadie sabía que era una agencia de calificación y hoy casi todos las odiamos, y además con fuerza. Un saco en el que también metemos a los especuladores por hacer dinero de la nada, mientras los demás nos dejamos el pellejo en sacarnos el sueldo. ¿Acaso la magia existe y no nos habíamos enterado? Parece que en economía sí. Estos señores parecen tener la varita mágica que les permite duplicar a su antojo los billetes, una metáfora viva de la multiplicación de los peces y los peces por parte de Jesús.
Malditos especuladores que juegan con nuestro dinero.

lunes, 8 de agosto de 2011

Temor al hundimiento heleno

Europa ha vuelto a temblar económicamente hablando. Los mercados han vuelto a señalar a los países periféricos de Europa de nuevo, no se olvida de sus problemas de deuda, a pesar de que ha sido Estados Unidos quien se ha visto muy cerca del abismo, a punto de entrar en quiebra por las grandes dificultades que han tenido republicanos y demócratas a la hora de alcanzar un acuerdo para elevar el techo de deuda de Estados Unidos.
¿Pero saben ustedes que es lo más sorprendente de todo esto? La impasividad de las agencias de rating ante este macroproblema que casi pone en jaque la economía mundial, que han sufrido países como España e Italia, que han visto como su prima de riesgo han superado los 400 y 375 puntos respectivamente, encareciendo sus perspectivas de financiación. Menos mal que durante el mes de agosto la deuda que se emite es mínima, y por lo tanto, el impacto es mucho menor. Si no... ¿qué hubiera sido de nosotros? Ya les doy yo la respuesta: hubiéramos acabado en el foso donde se encuentran “enterrados” Portugal, Irlanda y Grecia.
Precisamente hablando de la deuda griega, cada vez son más los que desconfían del ambicioso programa de ajuste que el país heleno deberá aplicar en las próximas dos décadas para conseguir reducir su deuda a niveles del 60 por ciento.
Y es que a pesar del voto de confianza que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha dado a Grecia si cumple a rajatabla esta dieta económica, impuesta desde Bruselas, son muchos los ciudadanos griegos que desconfían de la voz de las instituciones oficiales. La misma que les ha llevado a saborear la ruina tras años de delirio económico.
Desde que se abrió la caja de Pandora en este país, muchos han sido los griegos que se han acercado silenciosamente a sus respectivos bancos a sacar sus ahorros o blindarlos ante el miedo a un corralito. Y es que éxito o el fracaso de esta macrooperación de ajuste todavía es un misterio.
¿Se tomará Grecia en serio su plan de ajuste, castigando a toda una generación a sufrir las consecuencias económicas de una mala gestión de sus recursos públicos? O de lo contrario, ¿dejará Grecia la moneda única para poder utilizar la devaluación como instrumento financiero de recuperación económica?
Todo dependerá de la seriedad con la que el gobierno griego aplique su plan de ajuste. Y es que cabe recordar hace tan sólo unas semanas salían a la luz pública informaciones que aseguraban el despilfarro heleno, como la contratación de cincuenta jardineros encargados de cuidar un pequeño jardín de un conocido hospital de Atenas, decenas de coches oficiales, sueldos públicos desorbitados...
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que haga Grecia, el país tiene un reto mucho más importante: salir de las oscuras garras del mercado, un reto digno de un largometraje. Y es que cuando se entra en la espiral de desconfianza de las agencias de rating... resulta difícil dar la vuelta a la tortilla. Sino que se lo pregunten al Gobierno español. Por más que hagan reformas económicas y laborales, las agencias de rating todavía tienen una extraña fijación con nuestro país.

miércoles, 3 de agosto de 2011

En busca de una mayor competitividad

Uno de los grandes problemas que arrastran buena parte de las empresas españolas son sus problemas de competitividad para situar su modelo de negocio en una posición relevante en el mercado. Una situación de máxima urgencia que se ha puesto en relieve con la llegada de la crisis económica, un problema que muchas compañías aún no han conseguido resolver.
La cultura empresarial actual ha quedado prácticamente obsoleta ante el drástico panorama económico, que afecta tanto a empresarios como a empleados. Antes había trabajo para todo el mundo, incluso para los que no buscaban. Ahora casi te tienes que pelear con el vecino para conseguir un puesto a cambio de un salario lejos de la barrera mileurista. Y es que los tiempos han cambiado. En época de bonanza todo era un paraíso multicolor, con florecillas por las esquinas y mariposas revoloteando entre los escritorios. En estos momentos, los que tienen la suerte de estar contratados tienen que hacer un esfuerzo para demostrar que están por y para la empresa. Una carga de trabajo extra que, por supuesto, no está remunerado económicamente.
En los últimos tiempos son muchas las empresas que piden a sus empleados se sacrifiquen por la empresa con el objetivo de mejorar su competitividad y conseguir que la empresa se sitúe en una mejor posición en el sector. Sin embargo... ¿es esta la forma adecuada de conseguir mejorar la rentabilidad de sus empleados?
Algunos empresarios piensan en la recurrible idea de adjudicar más carga laboral a sus empleados, un tremendo error que puede acabar por perjudicar profesionalmente al empleado, acabando con su sentido de pertenencia a la empresa y destruyendo su interés por la actividad que realiza. Un factor, digno de estudio, que muchos empresarios ignoran y prefieren sacrificar a sus empleados en momentos difíciles.
“Calentar el asiento” se ha convertido en uno de los falsos mitos a los que muchos empresarios han acudido con el fin de aumentar su productividad.
Esta demostrado que la eficiencia no está en echar más horas en la compañía sino en el arte de mantener el interés del trabajador en su actividad. Para ello es importante fijarse en compañías como Google, que ofrecen una flexibilidad laboral a sus empleados, sueldos dignos de un buen ejecutivo, incentivos económicos para mantener la buena actividad en la empresa. Todo un paraíso para el trabajador. Y es que... ¿quién no querría trabajar en Google?
No obstante, dejemos de soñar por un momento para centrarnos en un problema que perjudicar a nuestro país económicamente hablando.
España necesita mejorar su posición empresarial en los mercados, demostrar que es capaz de conseguir más con menos recursos, demostrar su eficacia en el mundo empresarial. Y es que, actualmente, países como Alemania, Noruega y Suecia cuentan con un mayor nivel de productividad, aunque sus empleados trabajan menos horas a la semana.
¿Qué es lo que ocurre exactamente para que nuestro país no consiga despegar en términos de eficiencia y productividad? ¿Será un problema cultural de alcance nacional? Todo un misterio digno de resolver por Iker Jiménez.

domingo, 3 de julio de 2011

El salto al parqué de las nuevas entidades

Tras varios meses de dudas y presiones por parte de los mercados parece ser que el salto de Bankia y Banca Cívica al parqué español se hará realidad, salvo sorpresas de última hora.
El próximo 20 de julio será el día en el que las cajas de ahorro harán historia en la Bolsa española, una fecha que muchos inversores han señalado con rotulador rojo en sus respectivos calendarios. Y es que son muchas las expectativas que rondan sobre los títulos de Bankia, que han experimentado un importante descuento (superior al 60 por ciento) para atraer a inversores que quieran apostar por las acciones de este nuevo y consolidado grupo financiero, al menos es así como se presentan.
Según el folleto aprobado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Bankia saldrá a Bolsa valorada entre 7.641 y 8.700 millones de euros, con un precio de la acción que rondará entre los 4,41 y 5,05 euros.
En el caso de Banca Cívica, su salida a Bolsa es mucho menos ambiciosa que la de Bankia, que saldrá valorada entre unos 1.342 y 1.889 millones, según la banda de precios orientativa publicada por la CNMV, que sitúa el precio de la acción entre 2,7 y 3,8 millones de euros.
Ahora ha llegado la verdadera prueba de fuego para estos dos leones financieros, que están a punto de saltar el aro que los llevará al parqué, un acción que labrará el futuro del resto de entidades financieras que quieran dar su salto al parqué español. Si en los próximos días ambas entidades no consiguen convencer a los inversores de la viabilidad de sus acciones, esto es, demostrar que la entidad puede generar beneficios esperados en un futuro, estaremos ante una temible hecatombe que pondrá en jaque al sistema financiero español.
Si la acelerada reestructuración de las cajas de las cajas de ahorro, su posterior labor de saneamiento y su inmentente salto al parqué no convence a los mercados, ¿qué lo hará?
Y es que los inversores no son tontos, conocen al dedillo qué las cajas de ahorro necesitan obligatoriamente saltar al parqué para conseguir una mayor capitalización con el objetivo de combatir la falta de liquidez que azota a las entidades financieras.
Y para ello harán todo lo posible para conseguir las acciones al precio más bajo, todo con el objetivo de conseguir la máxima rentabilidad posible. Un movimiento estratégico que ya han tenido en cuenta Bankia y Cívica al ofrecer descuentos superiores al 60 por ciento, todo ello con el fin de anticiparse a la jugada de los mercados y no llevarse el batacazo final.
El Banco de España conoce también la importancia del éxito de la colocación de las acciones de ambos conglomerados financieros para el panorama económico, y para ello ha “sugerido” a entidades consolidades como BBVA, Santander, La Caixa y Sabadell que adquieran parte de las acciones de Bankia ya que “será un buen negocio a medio plazo”, según subraya Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

lunes, 27 de junio de 2011

Las cajas de ahorro temen las incertidumbres del mercado

La inminente salida de Bankia a la Bolsa española constituye un reto importante para las cajas de ahorro que quieran seguir la estela de esta entidad financiera, debido a la incertidumbre existente entre los inversores sobre el precio de la acción

La cotización en Bolsa de las cajas de ahorros españolas se ha convertido en el siguiente paso a afrontar por parte de estas entidades financiera tras el acelerado proceso de reestructuración que han sufrido en los últimos meses. La primera en la parrilla de salida es Bankia, el grupo de cajas liderado por Caja Madrid y Bancaja, que se encuentra en pleno proceso de captación de grandes inversores con el fin de asegurar el éxito de la colocación de sus acciones. Y es que la necesidad “imperativa” que tienen las cajas de ahorro por captar liquidez con el fin de hacer frente a las exigencias del mercado, una operación que se ha visto amenazada por las dudas que se ciernen sobre Grecia, ante una posible suspensión de pagos, y el precedente de Atento, que tuvo que suspender su salida a Bolsa ante la baja colocación alcanzada.
“La salida estrella a Bolsa es sin duda Bankia, que acude a los mercados ya que necesita captar recursos propios para cumplir con los requisitos de coberturas de coeficiente que está exigiendo el Banco de España. El gran problema que se está planteando es a qué precio van a salir al mercado”, asegura el catedrático de Economía Financiera de la Universidad de Castilla-La Mancha, Eliseo Navarro Elías.
Una incertidumbre que sigue latente entre los inversores, ya que se desconoce cuál es el precio que están dispuestos a pagar. “Un inversor está dispuesto a pagar por una acción en función de los beneficios esperados en el futuro. Lo importante en estos momentos es si la entidad financiera va a ser capaz de generar recursos propios para compensar la inversión que han realizado sus accionistas” subraya Navarro. “¿Qué precio está dispuesto la gente a pagar por esas acciones? Si las regalas nadie te va a decir que no quiere esas acciones pero entonces la entidad no conseguiría recursos”.
Y es que se trata de una operación en la que juega un papel importante aspectos como el nivel de saneamiento del balance de cuentas de la entidad, así como su capacidad de generar recursos y beneficios propios. La imagen de la economía española es otro de los elementos a tener en cuenta a la hora de fijar su precio en salida en Bolsa, un aspecto muy valorado por los inversores extranjeros y que, sin embargo, no juega muy a favor de las entidades que quieran iniciar su salida a Bolsa.
“El sector financiero español se vende mal, un factor que está presionando muy a la baja los precios de estas acciones”, indica este experto en economía financiera.

Situación exterior
La salida a Bolsa de las cajas españolas tampoco es ajena a la situación internacional, como es el caso de la reestructuración de la deuda griega, que trae de cabeza a los inversores extranjeros. Una situación que pone en tensión a los mercados y que está teniendo un efecto directo sobre la prima de riesgo española, que durante las últimas semanas se ha disparado por encima de los 250 puntos básicos, alcanzando records anuales en varias ocasiones.
“Todos estos problemas sobre la deuda griega, si hay o no que reestructurarla siembra una mayor incertidumbre sobre los mercados”, apunta Eliseo Navarro.
Y es que el problema de deuda que sufre el país heleno está afectando a buena parte del sector financiero, ya que son muchas las entidades francesas y alemanas que soportan parte de la deuda de Grecia, un factor que ha condicionado que las agencias de rating hayan decidido devaluar su calificación ante la exposición a la crisis helena. “Se trata de un factor que repercute al resto de la banca europea” indica el catedrático de Economía Financiera de la Universidad de Castilla-La Mancha.

lunes, 20 de junio de 2011

La receta "mágica" del Banco de España

¡Extra! ¡Extra! ¡El Banco de España parece haber dado la clave para salvar la economía española de los garrotazos de la crisis económica! Parece que después de muchos meses de meditación, el señor Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, parece haber encontrado la llave maestra para superar la delicada situación económica que atraviesa nuestro país en estos momentos, zarandeado por las desconfianzas de los mercados, la deuda de las autonomías y las interminables cifras que copan las listas del paro.
Pero... ¿cuál es esa genialidad idea que el señor Ordóñez ha querido compartir con todos los españoles? Pues el Banco de España ha hablado: en primer lugar aplicar unas reglas de gasto para aquellas comunidades autónomas que incumplan sus objetivos de estabilidad presupuestaria, una medida que tenía que haberse puesto en marcha desde los albores de la democracia, pero no sólo en las comunidades autónomas sino también en las entidades locales, que constituyen un gasto más que importante para las cuentas del Estado. Con esta medida habríamos evitado que muchos politiquillos de boquilla (de todos los colores) metieran sus alargados dedos en el “saco sin fondo” que han dejado en ruina a decenas de ayuntamientos en todo el territorio nacional.
Otra de las medidas sacadas de la chistera por el gobernador es incorporar nuevos impuestos asociados a la vivienda y al consumo con el objetivo de llenar las vacías arcas del Estado. ¿Es que acaso el Banco de España no es consciente que la última subida de IVA no tuvo ese efecto sino el contrario? Una nueva subida de impuestos, y por lo tanto, de precios no haría más que mermar la débil recuperación que está experimentando la confianza del consumidor. Un lastre que no haría más que dificultar la recuperación española y poner entre las cuerdas a miles de familias que apenas cuentan con ingresos para poder sobrevivir.
Sin embargo, las declaraciones más impactantes que ha realizado el señor Ordóñez tiene que ver con el marco laboral y el crecimiento del PIB. El gobernador achaca el dificultades de crecimiento del producto interior bruto español al elevado grado de indiciación salarial (esto es, la variación de las remuneraciones en función de los precios de consumo). Es cierto que España tiene mucho que aprender en cuanto a regulación laboral, pero una reducción de salarial no haría más que empeorar las cosas, ya que paralizaría el consumo, en definitiva, entraríamos en una espiral sin sentido de recortes de salarios, menos consumo, más dificultades para las empresas, más despidos....
Lo siento, señor Ordóñez, pero la crisis económica la hubiéramos superado ya hace tiempo si no hubiera existido un mercado inmobiliario sobredimensionado, un derroche de dinero público en medidas sin sentido, todo ello sin olvidar las enormes cargas impositivas que tienen los empresarios y la falta de crédito que ahogan y estrangulan cientos de proyectos empresariales.

martes, 14 de junio de 2011

Guerra de precios en la telefonía móvil

La telefonía móvil ha sido el último sector en apuntarse a la guerra de precios. Telefónica, Vodafone y Orange ha reducido sus principales tarifas con el objetivo de mantener y recuperar el mayor número de clientes posibles. Y es que las tres principales compañías del sector de las telecomunicaciones han despertado de su letargo a ver que cada vez disfrutan de un trozo de pastel cada vez más pequeño.
Los llamados operadores virtuales, presentes en el sector desde hace algunos años, están consiguiendo poco a poco un mayor número de clientes, que optan por sus tarifas de bajo coste, un reclamo muy suculento en época de crisis. Un total de 2,88 millones de usuarios (de los cuáles 1,3 millones han sido captados en el último año) ya disponen de una línea telefónica perteneciente a unos de estos operadores low cost y la cifra podría aumentar en los próximos meses. Un nicho donde también se han alojado miles de clientes descontentos con los servicios que ofrecen las grandes operadoras.
Ante esta situación, Telefónica, líder en el sector, y Orange, tercera en cuanto al número de clientes han presentado sus cartas sobre la mesa para presentarse en el mercado como una opción económica. La compañía presidida por César Alierta ha apostado por ofrecer llamadas por seis céntimos el minuto con una cuota mensual de seis euros, un aspecto que puede causar confusión al cliente ya que se trata de un dinero que el cliente debe abonar de manera independiente al consumo que realice. Orange no ha querido ser menos y ha decidido contraatacar contra su gran rival ofreciendo una tarifa al mismo precio, sms más baratos que cualquiera de sus grandes rivales. Vodafone ha sido la última en contraatacar igualando las ofertas de sus rivales con la tarifa XS6.
Por una vez es el cliente el que se va a beneficiar se esta guerra de precios, una noticia muy buena si tenemos en cuenta que España poseía hasta el momento precios más caros que la media europea. Hasta hace muy poco, nuestro país era considerado uno de los grandes oasis de las empresas de telecomunicaciones, donde Telefónica, Vodafone y Orange mantenían un gran número de clientes y tan sólo luchaban por robar a cualquiera de sus archienemigos. Ahora la situación ha cambiado: los clientes no sólo buscan un buen terminal. También quiere una buena tarifa de precios.
Las grandes del sector parecen se han montado al carro de los precios low cost. No obstante, aún están un poco lejos de las tarifas que ofrecen los operadores sin red, que oscilan entre dos 2,4 y 3 céntimos por minuto en función de la compañía.
En definitiva, el mercado de la telefonía móvil vive su particular revolución de precios con el que las operadoras pretenden atraer al mayor número de clientes posibles y recuperar la cuota pérdida. Y es que la crisis económica ha afectado al bolsillo del consumidor, que busca disfrutar de un buen servicio telefónica a un menor coste posible.

domingo, 5 de junio de 2011

Ejercicio de responsabilidad

Las cuentas no salen. Las comunidades autónomas parecen no ser conscientes del ejercicio de responsabilidad, y sobretodo de austeridad, que deben realizar por el bien del conjunto español, que hoy día se encuentra en el punto de mira de inversores, agencias de calificación y medios de comunicación.
El balance de cuentas correspondientes al primer trimestre del año, que ha sido presentado recientemente por la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha dejado un mal sabor de boca al Gobierno por la falta de disciplina presupuestaria en el gasto realizado por las autonomías.
Y es que el gasto se ha disparado hasta un 5,4 por ciento en los tres primeros meses del año, hasta alcanzar los 5.000 millones de euros, una cifra que supone el 0,46 del producto interior bruto (PIB) y que pone en jaque las previsiones del Gobierno para controlar los desequilibrios económicos que se puedan dar a lo largo del todo el año. Y precisamente son las propias comunidades autónomas las que tienen en su poder la llave para realizar el ajuste presupuestario que necesita España para cumplir sus objetivos. Los datos correspondientes al gasto ejecutado por las comunidades autónomas derivan notablemente con el ejercicio de austeridad de la Administración central, que ha conseguido reducir a la mitad los números rojos entre enero y abril. Y es que contar con un techo de gasto presupuestario, sin olvidar el ejercicio de transparencia y desglose que ofrece el balance de cuentas de la Administración central, garantiza que los gastos sean los que tengan que ser. Ya es hora de que las comunidades autónomas se ajusten el cinturón, hagan un ejercicio de responsabilidad e impongan en sus cuentas un techo de gasto presupuestario, sin olvidar la correspondiente transparencia para que el ciudadano de a pie conozca con detalle en que se invierte hasta el último euro. Deficiencias del sistema presupuestario que no se pueden dar en pleno siglo XXI. Las comunidades autónomas tendrán que echar mano de nuevo”de las tijeras para ajustar el gasto y contribuir al ajuste del déficit. Entiendo que los presidentes autonómicos se piensen dos veces recortar en partidas sociales como la educación y la sanidad, sin contar el escaso margen de actuación que tienen las autonomías en la recaudación fiscal. Sin embargo, no estaría nada mal que tanto ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas pusieran en marcha una auditoría de cuentas con el objetivo de conocer la situación real de las economías locales y regionales, y buscar medidas efectivas y sostenibles que garanticen el buen funcionamiento de las correspondientes administraciones.
Otro de los ejercicios de responsabilidad que nuestros políticos electos tienen pendientes es realizar una racionalización del gasto. Basta ya de coches oficiales, de comidas de trabajo, viajes oficiales, consistorios con personal sobredimensionado, sueldos desproporcionados y desacordes con la economía actual, inversiones en proyectos inviables, que no llevan a ningún punto... ¡Señores políticos! !Hagan un ejercicio de responsabilidad!

lunes, 30 de mayo de 2011

Todo vale para captar liquidez

Las entidades bancarias llevan varios meses ofreciendo interesantes ofertas con el objetivo de captar el mayor número de nóminas posibles. ¡500 euros por domiciliar la nómina! ¡Un televisor LCD! ¡Depósitos de alta rentabilidad! Regalos y más regalos con los que intentan engolosar las “suculentas” nóminas de aquellos españoles que tienen la suerte de estar trabajando.
Las necesidades financieras de bancos y cajas de ahorro, ante el proceso de reestructuración que desde hace varios meses están afrontando, ha llevado a numerosas entidades a comenzar una particular guerra del pasivo sin precedentes.
La falta de liquidez que sufren cajas y bancos se ha convertido en el principal estandarte de esta encarnizada lucha por captar nuevos clientes y mantenerlos en activo al menos un periodo mínimo de doce meses.
Pero los trabajadores no son el único objetivo de las zarpas de la banca. Los comercios están ahora en el nuevo punto de mira. Y es que cada vez son más las entidades que se suman también a la guerra del datófono (terminales de pago por tarjeta), ofreciendo a los comercios un atractivo descuento o incluso comisión cero durante un periodo de seis meses o un año.
Ante el cierre masivo de establecimientos como consecuencia de la crisis económica, ¿qué mejor estrategia que compensar la pérdida de clientes quitándoselos a la competencia?

miércoles, 18 de mayo de 2011

Revolucion juvenil

Los jóvenes de nuestro país parecen que por fin han levantado la cabeza para luchar por su futuro, pedir un trabajo digno y un acceso a la vivienda. Desde el pasado 15 de mayo son miles los jóvenes que han salido a las principales ciudades de nuestro país, no sólo para protestar su descontento con la clase política actual, sino también por la difícil situación laboral, los precios desorbitados de viviendas y alquileres, una situación que resulta insostenible para miles de jóvenes españoles.
Hasta la fecha, muchos jóvenes se encontraban estudiando mirando con recelo el día señalado del fin de sus estudios, una fecha para alistarse a la larga lista de desempleo, que hoy día supera el 44 por ciento para este colectivo, una cifra abrumadora que supera con creces la media europea. Otros llevan meses en casa de sus padres esperando una llamada para acudir a una preciada entrevista de trabajo. Los más suertudos están cuentan con una beca, donde adquieren una mísera retribución realizando las mismas tareas que un empleado corriente. “¿Cotizar? ¿Qué es eso?”, se preguntan muchos jóvenes que superan el cuarto de siglo debido a la falta de oportunidades que existen en nuestro tiempo.
Tampoco debemos olvidar a los miles de jóvenes que se han visto obligados a emigrar a otros países ante la falta de oportunidades. Cansados de estar en casa sin nada que hacer, decidieron en su día hacer la maleta y aventurarse a vivir en otro país y conseguir trabajo. Algunos consiguieron su objetivo, otros tuvieron que regresar al cabo de unos meses.
Y es que los últimos tres años se ha convertido en un auténtico infierno para la generación más preparada de toda la historia de nuestra sociedad. El comienzo de la crisis económica sumada al estallido de la burbuja inmobiliaria ha contribuido a la destrucción de numerosos puestos de trabajo, dejando a numerosos jóvenes sin oportunidades para salir adelante.
Ante la falta de efectividad de las medidas gubernamentales para acercar el empleo a las primeras generaciones, así como la campaña electoral autonómicas y municipales, ha conseguido levantar a miles de jóvenes indignados que piden un cambio social y político que les devuelva un poco de esperanza hacia un futuro que cada vez es más negro e incierto.
Mucho se ha escrito estos días sobre quién ha movido los hilos de los llamados “jóvenes indignados”, si estaban manipulados por algunos partidos políticos, si ha sido un movimiento espontáneo, si los antisistemas están detrás... Teorías conspiratorias, paranoias políticas que pretenden acabar con el verdadero mensaje que transmiten los jóvenes españoles, y es simplemente la indignación y descontento con la clase política y el contexto social. Ya era hora que los jóvenes de esta generación tomaran las riendas del carro para luchar, no sólo por su futuro sino por el de las generaciones venideras, que prácticamente se encuentran atenazadas por la realidad que los rodea. ¿No era hora de que por fin se escuchase la voz de lo más dañados por la crisis, la llamada generación perdida? Tan sólo voy a decir que cada uno debe luchar por lo que cree: #yeswecamp

El caos reina en la Eurozona

Los grandes problemas de deuda que sufren algunos países de la periferia trae de cabeza a la Eurozona. Y es que desde que dio comienzo la crisis económica los estados no han parado de gastar dinero público con en políticas sociales e infraestructuras, sin olvidar esos miles de millones de euros que fueron destinados a salvaguardar a numerosas entidades financieras del oscuro abismo de la bancarrota.
A pesar de los múltiples intentos para controlar la deuda pública y el déficit (a través de medidas impopulares como es la subida del IVA y del IRPF, recorte de los salarios públicos, contención del gasto en políticas sociales), países como España, Portugal, Irlanda y Grecia ha visto con gran impotencia cómo sus ingresos han caído de manera estrepitosa sin poder hacer nada para evitarlo.
Y es que cuando el paro supera con creces los cuatro millones y muchas familias carecen de ingresos para poder salir adelante, pedir un sacrificio en forma de impuesto resulta prácticamente imposible.
Uno de los problemas que estos últimos días ensombrecen el camino de la Unión Europea es la posible reestructuración de la deuda griega, que amenaza con afectar en un futuro próximo a las ayudas a Irlanda y Portugal. Y es que los más de 110.000 millones de euros previstos en el programa de asistencia actual resultan no ser suficiente para hacer frente a los problemas que atraviesa el país heleno. Algunas voces apuntan que Grecia necesitará al menos unos 60.000 millones de euros para conseguir hacer frente a sus problemas de deuda. Un cantidad que los expertos de la Eurozona todavía no se han atrevido a evaluar por miedo a despertar los fantasmas de los mercados internacionales y terminen de devorar lo que queda del país. Si es que todavía queda algo por recuperar. Desde que Grecia asumió que necesitaba un rescate financiero y lo aceptó bajo unas duras condiciones, el bono heleno ha sido calificado como basura por las agencias de calificación, aquellas que se dedicaron durante meses a destrozar la confianza de los inversores con sus evaluaciones, o lo que es lo mismo, opiniones, tal y cómo han asegurado sus directivos en algún que otro documental.
Para rematar la faena, los últimos datos dados a conocer por Eurostats indican que los datos del paro se ha disparado hasta un preocupante 15 por ciento en el país, a pesar del rescate ejecutado desde Bruselas.
Tras los problemas detectados en el programa de asistencia al país heleno, Europa se enfrenta a su viabilidad y credibilidad de las ayudas, pues la crisis griega no ha hecho más que agravarse.
¿Debe Europa pensar en una solución más integral para asegurar el futuro de sus integrantes? ¿Es la salida del euro la solución más viable para el descalabro heleno o de lo contrario, Europa debe formalizar medidas para su integración económica total? Este es momento para que la Eurozona reflexione medidas alternativas para consolidar la moneda única como la futura emisión de bonos europeos que acaben con la exigencia de los mercados en las letras del tesoro emitidas por Grecia, Portugal e Irlanda.

viernes, 6 de mayo de 2011

Si no se vende en casa...

Pepiño (alías del ministro de Fomento, José Blanco) parece que lo tiene muy claro. Si el stock inmobiliario no consigue venderse entre los compradores españoles habrá que buscar nuevos interesados fuera de nuestras fomentar con el fin de acabar con el estancamiento que sufre el mercado inmobiliario.
Un estancamiento que se produce a pesar del descenso de precios que ha sufrido buena parte del stock en los tres últimos años, como consecuencia del estallido del boom inmobiliario. Opiniones hay para todos los gustos: algunos expertos vaticinan que el precio de los inmuebles aún tienen que descender mucho más. Otros afirman que la bajada de precios en el sector ya ha tocado fondo y señalan con total seguridad que será difícil que los precios en el sector continúen bajando en los próximos años.
La verdad es que resulta difícil adivinar cómo irán evolucionando los precios en el sector de la vivienda. Y es que son muchas las entidades bancarias que acumulan una gran cantidad de vivienda, que se encuentran a la espera de que el sector remonte para que salgan al mercado. Lo cierto es que si los bancos y entidades financieras sacarán al mercado todo el stock acumulado, los precios en el mercado se hundirían a niveles inconcebibles para muchos promotores e inmobiliarias.
Ante este panorama José Blanco ha decidido sacar pecho y mostrar al mundo lo grandioso que es comprar y tener una casa en España. Y es que resulta fundamental saber venderse para convencer al extranjero de las maravillosas vistas que ofrece las casas españolas, las impecables calidades de los materiales de construcción, sin olvidar el espléndido clima que ofrece nuestro país.
Todo vale para conseguir compradores, incluso no tener una titulación o no tener ni puñetera idea de inglés. Porque así son nuestros políticos. Es el caso de nuestro querido José Blanco, que acaba de iniciar su particular “road show” en Londres para conseguir atraer a los inversores británicos, el principal comprador extranjero de la vivienda vacacional en España. Para ello ha dado a conocer que algunos inmuebles contarán con hasta un 40 por ciento de descuento en sus precios.
Sin embargo las buenas intenciones de nuestro querido ministro de Fomento no ha tenido la acogida esperada, que ha sido más bien amarga. Su visita ha tenido una virulenta reacción entre diversos sectores británicos ya que son más de 50.000 inversores los que han perdido sus casas al ser considerada ilegales con la Ley de Costas de 2008 o las fianzas que depositaron para unas viviendas que nunca llegaron a construirse. Una imagen pésima para España.

lunes, 2 de mayo de 2011

El estrangulamiento financiero de las pymes

La falta de liquidez se ha convertido en uno de los grandes problemas que desde el inicio de la crisis están sufriendo las pequeñas y medianas empresas españolas.Un estrangulamiento financiero que, aunque se ha dado de forma generalizada en toda Europa, parece que en el caso de nuestro país se ha notado con mucha más intensidad en nuestro país.
Según los datos dados a conocer por el Banco Central Europeo (BCE), sólo algo más del 50 por ciento de las pymes españolas consiguieron en el segundo semestre de 2010 el crédito solicitado, un dato que se distancia con la media europea, que se sitúa en un 66 por ciento, y que contrasta enormemente con el dato alemán, que indica un 79 por ciento. Estos datos constituyen una verdadera radiografía de cómo se encuentra el panorama empresarial a nivel europeo ya que dejan en evidencia que los engranajes de la locomotora alemana funcionan prácticamente con total normalidad.
En el caso de España, nuestras empresas se encuentran completamente asfixiadas por la falta de liquidez, debido a la desconfianza de los bancos a prestar dinero para que muchos negocios españoles puedan continuar adelante. A pesar de las ayudas que el Gobierno dio a muchas entidades españolas para sanear sus cuentas ante la virulencia de la crisis económica, y la posterior reestructuración del sector ante la gran saturación de cajas y bancas en el panorama español, los bancos y las cajas de ahorro parecen reacios a confiar en los empresarios españoles para conceder nuevos préstamos.
Y es que ante el cierre del grifo bancario, muchas compañías se han visto obligadas a realizar recortes en personal, reducir gastos para poder salir adelante. Sin embargo, a veces los recortes no son suficientes y muchos empresarios se ven abocados al cierre de su negocio, a pesar de que no le iba tan mal. Todo por la falta de liquidez.
Entiendo que pedir un préstamo al banco no resulta nada fácil, y más con la que nos ha caído encima. Entiendo que las pymes deben demostrar la viabilidad de sus cuentas y que cuentan con los recursos necesarios para afrontar el pago del crédito. Pero debemos pensar en los cinco millones de parados que no encuentran trabajo porque las pymes no cuentan el dinero suficiente para pagar sus nóminas.
En este sentido, las instituciones gubernamentales deberían realizar más acciones para facilitar el acceso al crédito para revitalizar el tejido productivo, además de impulsar el nacimiento de nuevas empresas a través de medidas que faciliten el crédito a los nuevos emprendedores.
Las pequeñas y medianas empresas son las principales creadoras de empleo en nuestro país. Por lo tanto, si se pretende combatir el paro debemos poner en marcha medidas que faciliten el acceso al crédito a las pymes para crear puestos de empleo. Porque los problemas deben combatirse desde raíz. No tiene sentido gastar grandes cantidades de dinero público en formación y en subvencionar la contratación de personal en las empresas españolas si luego no existen posibilidades reales para que ese puesto de trabajo se mantenga.

lunes, 25 de abril de 2011

Los mercados todavía no se fían de España

Da igual las reformas económicas y laborales que ha realizado el Gobierno hasta la fecha. Da igual las declaraciones del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que pone en entredicho que nuestro país pueda hacerse cargo de la deuda. Da igual si Zapatero viaja a China en busca de inversores del gigante asiático, dispuestos a confiar ciegamente en comprar deuda para que podamos seguir viviendo un poco más aliviado. Da igual si los expertos internacionales avalan los avances conseguidos en cuanto a la reestructuración del mercado de nuestro país para conseguir despejar las dudas de la viabilidad de nuestra deuda y recuperar la confianza en la economía española.
Todos estos esfuerzos carecen de importancia para los mercados internacionales, a pesar de que hace unos días parecían claras las diferencias de la economía española con la lusa, la irlandesa y la griega. De hecho, el Fondo Monetario Internacional alababa la gestión española como “un modelo a seguir”, que parecía haber conseguido alejar el fantasma de la desconfianza en la economía española.
Sin embargo, no debemos olvidar que el mercado se comporta como un océano, donde cada país es tan sólo un pequeño barco que se encuentra navegando en su inmensidad del mismo. A veces con rumbo propio, a veces a la deriva. Y de repente, como si hubiera salido de la nada, una gran tormenta se ceba con estos pequeños navegantes del océano, demostrando la fragilidad con la que están construidas. Parece mentira que todavía no hayamos aprendido que todavía seguimos en crisis, que existan más de cuatro millones de parados y que el grifo del crédito se encuentra paralizado a pequeñas y medianas empresas. Una situación que parece difuminarse cada vez que la prima de riesgo cae a niveles decentes, cada vez que alguien de exterior nos da una palmadita en la espalda. Está bien que se reconozca que España está haciendo un buen trabajo por consolidar su economía, pero no podemos relajarnos a la mínima de cambio.
Y es que el mercado parece haberse hecho eco de los últimos acontecimientos internacionales, como el avance de la ultraderecha en los últimos comicios que han tenido lugar en Finlandia o la perspectiva negativa que Standard & Poor’s tienen de la economía estadounidense. Esperemos que nuestra ministra de Economía tenga razón y que el aumento de la prima de riesgo a 230 puntos sea una cosa puntual.
Por último, no debemos olvidar que la economía española depende de la Unión Europea, que todas las medidas que se ejecuten en su seno tendrán una repercusión distinta en cada país en función de una situación. Por ejemplo, la reciente subida de los tipos de interés que hace poco anunció el Banco Central Europeo sienta de fábula a Alemania para contener las presiones inflacionistas.
Sin embargo, para la economía de los países periféricos, donde se encuentra España, resulta un auténtico mazazo a sus economías ya que podría frenar el consumo ante el aumento del coste del dinero.

lunes, 11 de abril de 2011

Los peces gordos siempre comen

Hace unos días tuve la oportunidad de ver Trabajo confidencial (Inside job), una película documental que pretende destapar los ojos al espectador sobre la virulencia con la que ha explotado la actual crisis económica, principal responsable de que muchas personas se encuentren en la más absoluta miseria sin trabajo, sin dinero, y sobre todo sin esperanza.
Crisis que ha salpicado a casi todos los estratos de la sociedad excepto a los peces gordos, los verdaderos causantes de la crisis económica, cuya avaricia ha sido la principal responsable de la situación que en estos momentos estamos viviendo.
Seguro que han oído hablar de las hipotecas subprime ¿verdad? Aquellos créditos que fueron concedidos sin ton ni son a miles de familias por parte de los banqueros estadounidenses durante la última década sin realmente evaluar si de verdad podrían responder a dicho préstamos.
Las ansias de ganar miles de dólares llevaron a las grandes firmas bancarias a crear productos financieros muy complejos, que a su vez vendían a otras entidades con el fin de obtener grandes beneficios. Todo ello con el respaldo de las aseguradoras, que acabaron prácticamente arruinadas al desatarse la crisis económica, que acabó con la quiebra de grandes compañías como Lehman Brothers o la aseguradora AIG.
Ferguson, director del film, pretende demostrar al espectador cómo tuvo lugar la quiebra del sistema estadounidense, que posteriormente se ha extendido como un auténtico tsunami hacia el resto de economías mundiales, afectando con especial virulencia a Islandia, y como no, a nuestro país, donde la crisis se agravó con el estallido de la burbuja inmobiliaria. El director no se olvida de los verdaderos responsables: altos ejecutivos, inversores y gestores que prácticamente han salido de rositas cobrando auténticas millonadas, dándoles incluso la oportunidad de renunciar para cobrar importantes indemnizaciones con las que asegurar el futuro de sus nietos. Eso sí, a costa de los más pobres, como casi siempre suele pasar.
A pesar de que la recuperación económica ya se ha iniciado, el gobierno estadounidense apenas ha movido ficha para penalizar y castigar este tipo de prácticas, con el fin de asegurar que la crisis no se vuelva a repetir en los años venideros.
¿Acaso tenemos que esperar que haya una segunda crisis económica para poner en funcionamiento medidas más drásticas? Y es que no debemos olvidar que tras el rescate que muchos gobiernos realizaron a grandes multinacionales bancarias, éstas se dedican a repartir generosos bonus para premiar sus catastróficas acciones que llevaron al mundo financiero casi al cataclismo.
Tampoco me quiero olvidar de las “prestigiosas” agencias de calificación cuyas “opiniones” han hundido a países como Grecia, Irlanda o Portugal. Sí, sí... aquellas que dieron a Lehman Brothers una calificación de AA dos días antes de su caída financiera. ¿Debemos fiarnos de sus “opiniones”?

martes, 5 de abril de 2011

¡Menos becarios y más trabajadores, señores!

A medida que España avanza hacia el camino de la crucial recuperación, la creación de empleo parece resistirse a pesar de las medidas gubernamentales que buscan desesperadamente generar puestos de trabajo con los que aliviar las cargadas listas de paro. Y es que hace tiempo que superamos la barrera de los cuatro millones de parados, entre ellos cientos de miles de jóvenes que buscan una oportunidad para entrar en el mercado laboral, ya sea a través de becas o puestos formativos de seis o doce meses de duración.
Cierto es que nuestros jóvenes, entre los que yo me incluyo, necesitamos de esa primera, segunda o incluso tercera experiencia profesional para afianzar su trayectoria en el mundo laboral. Las becas suponen un importante paso para los miles de estudiantes universitarios y de los ciclos formativos que están ultimando sus estudios y necesitan de un trampolín para entrar en el mercado laboral, pues por desgracia, los libros no ofrecen todo el conocimiento y es la experiencia la que verdaderamente prepara a estos profesionales del futuro.
Una jugosa oportunidad de la que también se hacen eco las grandes, medianas y pequeñas empresas, que ven un trabajador más sin tener que pagar costes de la seguridad social, y que en muchos casos reciben beneficios fiscales al incluir becarios en su plantilla profesional. Sin embargo, cuando las becas finalizan... ¿qué pasa realmente con estos jóvenes profesionales? ¿Acaso existe un verdadero proyecto para integrarlos completamente en el mercado laboral? Es cierto que algunas multinacionales y grandes empresas poseen verdaderos planes formativos que finalizan en muchas ocasiones con la incorporación del becario a la plantilla de la compañía, pero no es lo que ocurre en la mayoría de los casos.
Muchos acaban de nuevo a engrosar las listas del paro, sin ningún tipo de derecho a prestación ni cotización. Muchos de ellos ni siquiera acuden a la oficinas del INEM ya que tan sólo ven que van a ser un número más en las listas del paro. “¿Para qué? ¿Para perder una mañana?”, piensan muchos de estos becarios.
Lo que resulta tremendamente necesario es impulsar la contratación de empleados en las pequeñas y medianas empresas de este país, que son las que verdaderamente van a contribuir a la recuperación económica a través de medidas destinadas a financiar y subvencionar los costes laborales a cambio de contratos indefinidos y, sobretodo, medidas para promocionar el autoempleo e incentivar el espíritu emprendedor a través de líneas de financiación a cero coste.
Porque creo firmemente que entre los más de 4 millones de españoles que engrosan las listas del desempleo (y otros tantos que no están apuntados) existen ideas brillantes, que a falta de financiación y crédito no se ponen en marcha. Y es que, quién no arriesga no gana, y por desgracia muchas son las ideas que se quedan en el banquillo a la espera de ser titular en primera división. Ideas emprendedoras que necesitan creyentes y no tantas trabas para ser desarrolladas en su máxima expresión.

domingo, 20 de marzo de 2011

La vivienda reacciona a las dudas del BCE

Las señales de humos que a primeros de marzo lanzó el Banco Central Europeo parecen haber despertado al sector inmobiliario español, que en estos últimos meses parecía haber entrado en una fase de estancamiento a pesar de que los precios de la vivienda todavía se encuentran “muy sobrevalorados”.
Lo que hace tan sólo unos años se había convertido en la principal cartera de inversión de muchos españoles, donde se compraba vivienda nueva para especular con ella y obtener el mayor beneficio posible, se ha convertido en una condena que arrastra a compradores y vendedores a un círculo vicioso que parece no tener final.
Y es que son muchas las familias que se han visto abocadas a vender sus casas a un precio inferior para conseguir salir adelante tras encontrarse atado por hipotecas infumables para un mileurista.
A pesar de que en los dos últimos años el euríbor ha descendido considerablemente gracias a la bajada de tipos que realizó el BCE cuando la crisis económica arrasó como un tsunami a todas las economías europeas (por desgracia, en el caso español la ola arrasó con especial virulencia), son muchos los hipotecados que apenas notaron un alivio en sus bolsillos debidos a las infernales cláusulas de suelo presentes en muchas hipotecas.
Hace tan sólo unos días The Economist se hizo eco de la situación en la que se encuentra realmente el mercado inmobiliaria en nuestro país. El semanario británico hace especial hincapié en el valor sobrevalorado de nuestros inmuebles, concretamente un 47,6 por ciento, y descarta que los precios del sector inmobiliario hayan tocado fondo todavía. The Economist pone en evidencia además que el precio de la vivienda se ha disparado en un 154 por ciento desde 1997. Una auténtica burrada para las nuevas generaciones que ven el llamado “acceso universal a la vivienda” como un deseo inalcanzable para el resto de los mortales.
La llamada de atención del BCE, que indicó una posible subida de los tipos de interés en el próximo mes de abril, ha conseguido despertar un miedo entre los sonámbulos propietarios, pendientes de una recuperación de los precios de mercados para sacar su cartelito de “Se vende” y sacar tajada de un nuevo festín. Como en los viejos tiempos. Y es que una subida de tipos afectaría considerablemente a la escalada alcista del euríbor, que podría afectar a la decisión de compra de algunos potenciales clientes, además de pagar más por su hipoteca mientras vende o no vende. Por ello, son muchos los que han decidido tirarse a la piscina en estos últimos días, rebajando el precio de sus viviendas (hasta un 8 por ciento, según algunos portales inmobiliarios) para conseguir colocarla al mejor postor.
No obstante, los últimos acontecimientos catastróficos que han afectado a Japón ha obligado al Banco Central Europeo a replantearse subir los tipos de interés, que actualmente se encuentran al 1 por ciento. ¿Decidirá el BCE mantener estables los tipos de interés y dar un pequeño respiro a las familias hipotecadas ante las últimas turbulencias?

viernes, 18 de marzo de 2011

Billetes aéreos, cada vez más caros

Este año las vacaciones nos van a salir un poco más caras de la cuenta si el destino contratado requiere comprar un pasaje de avión, precios que se han disparado como consecuencia de la subida de precios de carburante a raíz de las revueltas que han protagonizado países como Libia o Barhein, principales productores del llamado “oro negro”.
El precio del crudo se ha disparado por encima de la barrera de los 100 dólares y los expertos vaticinan que para los próximos meses el precio del barril no experimentará descensos importantes. Es más, algunos vaticinan que durante los próximos años la escalada del “oro negro” podría llegar a los 150 dólares, lo que supondría un importante revés para las economías dependiente energéticamente y para las empresas del sector del transporte.
El consumidor es el principal perjudicado de esta subida de precios, que ve cómo sus billetes ya no resultan tan baratos por un factor ajeno a su pequeño bolsillo. Nos hemos acostumbrado a sentar en asientos baratos, donde la palabra “low cost” sonaba por todas partes. Así daba gusto viajar. Conseguir suculentos billetes de avión a precios de gangas (cuentan algunas historias que algunos conseguían billetes por el precio de un café) ya es casi un mito.
Las aerolíneas han puesto el grito en el cielo cuando han visto que sus beneficios podían peligrar por culpa de los enfrentamientos que se han desatado entre detractores y partidarios del general Gadafi.
Sin embargo, lo que el consumidor no sabe es que las aerolíneas compran el combustible para sus vuelos comerciales un año antes de ser usado. Por lo tanto, esta subida de precios se encuentra totalmente injustificada y fuera de lugar ya que tendría que efectuarse si no me fallan las cuentas... a principios de 2012. Una medida de ajuste que llega antes de tiempo en beneficio de las aerolíneas que tan sólo quieren ver un saldo positivo en su balance de cuentas.
Y tal cómo apuntan las previsiones, que no prevén un descenso en los precios del crudo, al menos en un futuro inmediato, será mejor que todos lo que queramos irnos de vacaciones vayamos mirando fechas con bastante tiempo de antelación para conseguir los precios más competitivos y que tengamos finalmente unas vacaciones medianamente rentables. Eso si la huelga de 22 días que acaba de anunciar los sindicatos de Aena entre los meses de abril y agosto no acaban por arruinar nuestros planes de viaje en la cola de embarque, un varapalo para nuestros bolsillos y nuestros deseos y a nuestras ilusiones, tras meses planificando unos días de relax y tranquilidad.
No obstante, nos podemos considerar unos auténticos suertudos los que puedan disfrutar de sus vacaciones. Por desgracia, son miles las familias desamparadas en la cola del desempleo buscando sobrevivir. Y el mundo sigue girando...

lunes, 14 de marzo de 2011

El estancamiento llama a nuestra puerta

El encarecimiento del precio del petróleo se ha convertido en un obstáculo más para la recuperación de la economía española, que todavía sigue estancada y cuyas cifras de paro no ayudan en nada. En total son más de 4,299 millones de personas que se encuentran apuntadas a las listas del paro, buscando desesperadamente un puesto de trabajo con el que puedan alimentar a sus familias. Pero ahí no queda la cosa: los jóvenes son los que más sufren la lacra del desempleo. Más de 42 por ciento de los jóvenes menores de 25 años siguen buscando trabajo, mucho de ellos su primera experiencia laboral. Una vez más, los más débiles de la cadena (laboral) son los más perjudicados en esta crisis económica.

La recuperación económica se vaticina lenta, tan lenta que corremos peligro de sufrir un fenómeno desconocido para muchos de nosotros que es la estanflación. ¿Y de que se trata exactamente? Pues la estanflación tiene lugar cuando una economía se estanca y se produce una subida de los precios (formalmente se considera que un país se encuentra en estanflación cuando su Producto Interior Bruto decrece dos trimestres consecutivos). Un nuevo fantasma por encima de la economía española, cuya sombra parece no tener límites dada la crisis del crudo que está teniendo lugar con las revueltas que está teniendo lugar en países como Barheim y Libia. Ante esta nueva amenaza que se cierne sobre el horizonte, que parece no dejar descansar a la economía española tras las dudas que asaltaron a los mercados meses atrás, el Gobierno de Zapatero puso en marcha la fabulosa máquina de las ideas para diseñar un plan para contrarrestar los posibles efectos que traerán consigo un alza del precio del crudo.

Y es que la dependencia energética del exterior que tiene España es una de las más altas de Europa. A pesar de todos los intentos de poner en marcha la máquina de las energías renovables, que parecía prometer el oro y el moro a inversores, eléctricas y ecologistas; lo cierto que España sigue dependiendo del petróleo de Libia e Irán o el gas de Argelia.

Una dependencia que ha llevado al Ministerio de Industria para reducir el límite de velocidad en 110 kilómetros por hora a través de unas “particulares” pegatinas que ocultarán temporalmente los actuales 120. Otras de las medidas que se pretenden implantar como medida de ahorro es cambiar todas las bombillas de las administraciones y de las farolas de todas las carreteras por bombillas de bajo consumo, pero... ¿Cuántos millones de bombillas pretende cambiar el Gobierno y cuánto dinero va a suponer para las arcas? ¿Alguien se ha planteado esto? Eso sí, me parece correcto que el Ejecutivo se plantee reducir el uso de los coches oficiales o evitar el malgasto de la luz eléctrica que muchos organismos públicos hacen a deshoras. Aunque para variar, son medidas que llegan tarde, que podrían haberse ejecutado meses atrás.