Los jóvenes de nuestro país parecen que por fin han levantado la cabeza para luchar por su futuro, pedir un trabajo digno y un acceso a la vivienda. Desde el pasado 15 de mayo son miles los jóvenes que han salido a las principales ciudades de nuestro país, no sólo para protestar su descontento con la clase política actual, sino también por la difícil situación laboral, los precios desorbitados de viviendas y alquileres, una situación que resulta insostenible para miles de jóvenes españoles.
Hasta la fecha, muchos jóvenes se encontraban estudiando mirando con recelo el día señalado del fin de sus estudios, una fecha para alistarse a la larga lista de desempleo, que hoy día supera el 44 por ciento para este colectivo, una cifra abrumadora que supera con creces la media europea. Otros llevan meses en casa de sus padres esperando una llamada para acudir a una preciada entrevista de trabajo. Los más suertudos están cuentan con una beca, donde adquieren una mísera retribución realizando las mismas tareas que un empleado corriente. “¿Cotizar? ¿Qué es eso?”, se preguntan muchos jóvenes que superan el cuarto de siglo debido a la falta de oportunidades que existen en nuestro tiempo.
Tampoco debemos olvidar a los miles de jóvenes que se han visto obligados a emigrar a otros países ante la falta de oportunidades. Cansados de estar en casa sin nada que hacer, decidieron en su día hacer la maleta y aventurarse a vivir en otro país y conseguir trabajo. Algunos consiguieron su objetivo, otros tuvieron que regresar al cabo de unos meses.
Y es que los últimos tres años se ha convertido en un auténtico infierno para la generación más preparada de toda la historia de nuestra sociedad. El comienzo de la crisis económica sumada al estallido de la burbuja inmobiliaria ha contribuido a la destrucción de numerosos puestos de trabajo, dejando a numerosos jóvenes sin oportunidades para salir adelante.
Ante la falta de efectividad de las medidas gubernamentales para acercar el empleo a las primeras generaciones, así como la campaña electoral autonómicas y municipales, ha conseguido levantar a miles de jóvenes indignados que piden un cambio social y político que les devuelva un poco de esperanza hacia un futuro que cada vez es más negro e incierto.
Mucho se ha escrito estos días sobre quién ha movido los hilos de los llamados “jóvenes indignados”, si estaban manipulados por algunos partidos políticos, si ha sido un movimiento espontáneo, si los antisistemas están detrás... Teorías conspiratorias, paranoias políticas que pretenden acabar con el verdadero mensaje que transmiten los jóvenes españoles, y es simplemente la indignación y descontento con la clase política y el contexto social. Ya era hora que los jóvenes de esta generación tomaran las riendas del carro para luchar, no sólo por su futuro sino por el de las generaciones venideras, que prácticamente se encuentran atenazadas por la realidad que los rodea. ¿No era hora de que por fin se escuchase la voz de lo más dañados por la crisis, la llamada generación perdida? Tan sólo voy a decir que cada uno debe luchar por lo que cree: #yeswecamp
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