Los grandes problemas de deuda que sufren algunos países de la periferia trae de cabeza a la Eurozona. Y es que desde que dio comienzo la crisis económica los estados no han parado de gastar dinero público con en políticas sociales e infraestructuras, sin olvidar esos miles de millones de euros que fueron destinados a salvaguardar a numerosas entidades financieras del oscuro abismo de la bancarrota.
A pesar de los múltiples intentos para controlar la deuda pública y el déficit (a través de medidas impopulares como es la subida del IVA y del IRPF, recorte de los salarios públicos, contención del gasto en políticas sociales), países como España, Portugal, Irlanda y Grecia ha visto con gran impotencia cómo sus ingresos han caído de manera estrepitosa sin poder hacer nada para evitarlo.
Y es que cuando el paro supera con creces los cuatro millones y muchas familias carecen de ingresos para poder salir adelante, pedir un sacrificio en forma de impuesto resulta prácticamente imposible.
Uno de los problemas que estos últimos días ensombrecen el camino de la Unión Europea es la posible reestructuración de la deuda griega, que amenaza con afectar en un futuro próximo a las ayudas a Irlanda y Portugal. Y es que los más de 110.000 millones de euros previstos en el programa de asistencia actual resultan no ser suficiente para hacer frente a los problemas que atraviesa el país heleno. Algunas voces apuntan que Grecia necesitará al menos unos 60.000 millones de euros para conseguir hacer frente a sus problemas de deuda. Un cantidad que los expertos de la Eurozona todavía no se han atrevido a evaluar por miedo a despertar los fantasmas de los mercados internacionales y terminen de devorar lo que queda del país. Si es que todavía queda algo por recuperar. Desde que Grecia asumió que necesitaba un rescate financiero y lo aceptó bajo unas duras condiciones, el bono heleno ha sido calificado como basura por las agencias de calificación, aquellas que se dedicaron durante meses a destrozar la confianza de los inversores con sus evaluaciones, o lo que es lo mismo, opiniones, tal y cómo han asegurado sus directivos en algún que otro documental.
Para rematar la faena, los últimos datos dados a conocer por Eurostats indican que los datos del paro se ha disparado hasta un preocupante 15 por ciento en el país, a pesar del rescate ejecutado desde Bruselas.
Tras los problemas detectados en el programa de asistencia al país heleno, Europa se enfrenta a su viabilidad y credibilidad de las ayudas, pues la crisis griega no ha hecho más que agravarse.
¿Debe Europa pensar en una solución más integral para asegurar el futuro de sus integrantes? ¿Es la salida del euro la solución más viable para el descalabro heleno o de lo contrario, Europa debe formalizar medidas para su integración económica total? Este es momento para que la Eurozona reflexione medidas alternativas para consolidar la moneda única como la futura emisión de bonos europeos que acaben con la exigencia de los mercados en las letras del tesoro emitidas por Grecia, Portugal e Irlanda.
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