domingo, 14 de agosto de 2011

Malditos especuladores

La economía mundial vive su peor momento desde la caída de Lehman Brothers en el año 2007. Como podemos comprobar las bolsas se tiñen de rojo y los inversores huyen despavoridos de las grandes carteras. Pero... ¿de qué tienen miedo realmente? Esa es la pregunta del millón.
Si nos sentamos cinco minutos a meditar cuáles son las causas que han provocado las últimas jornadas de pánico, lamentablemente no encontramos ningún motivo que lo justifique. ¿Acaso hay un nuevo país que necesite ser rescatado? ¿Alguna hecatombe financiera al estilo de las hipotecas subprime?
Tan sólo la rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos realizada por la agencia de rating Standard & Poor’s así como las dudas de los mercados sobre las economías española e italiana.
Unas valoraciones que hoy día se encuentran en el punto de mira de Europa y Estados Unidos por su credibilidad.
¿Es que no nos damos cuenta que tras emitir su valoración las cosas empeoran en ese país? Las agencias de calificación son las verdaderas responsables de la crisis económica.
Son los verdaderos hilos que mueven a los mercados, los manipula a su antojo, desplumando al país que se pone como objetivo. Después, los especuladores acuden como buitres a despedazar en las posteriores jornadas de emisiones de bonos, exigiendo la máxima rentabilidad posible.
Y es que las agencias se encuentran en una doble liga: son jueces y a su vez jugadores, ya que buena parte de sus socios son los que luego compran bonos en las subastas nacionales. Una posición privilegiada que tienen las tres agencias de calificación (Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch) y que nadie se ha parado a poner trabas a su actividad.
Unas “opiniones” que ya destrozaron una vez la economía mundial y que llevaron al paro a miles de personas, mientras que los ricos especuladores continúan llegando sus arcas de billetitos verdes, comprando mansiones esperpénticas y vehículos de primerísima gama. Un insulto para la clase media, que cada vez se encuentra más alejada de aquella sociedad de bienestar con la que tanto disfrutábamos hace unos años.
Hasta el momento Estados Unidos gozaba de una primerísima triple A que les garantizaba poder endeudarse hasta las cejas (y no las de Zapatero precisamente). Tanto gastar, gastar y gastar hasta que el saco se rompió gracias al tijeretazo de Standard & Poor’s. ¿Y ahora que hará Estados Unidos? ¿Se aliará junto a Europea para al menos regular este oligopolio que ha sido tan criticado en los últimos meses?
Lo cierto que hasta hace un par de año nadie sabía que era una agencia de calificación y hoy casi todos las odiamos, y además con fuerza. Un saco en el que también metemos a los especuladores por hacer dinero de la nada, mientras los demás nos dejamos el pellejo en sacarnos el sueldo. ¿Acaso la magia existe y no nos habíamos enterado? Parece que en economía sí. Estos señores parecen tener la varita mágica que les permite duplicar a su antojo los billetes, una metáfora viva de la multiplicación de los peces y los peces por parte de Jesús.
Malditos especuladores que juegan con nuestro dinero.

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