miércoles, 3 de agosto de 2011

En busca de una mayor competitividad

Uno de los grandes problemas que arrastran buena parte de las empresas españolas son sus problemas de competitividad para situar su modelo de negocio en una posición relevante en el mercado. Una situación de máxima urgencia que se ha puesto en relieve con la llegada de la crisis económica, un problema que muchas compañías aún no han conseguido resolver.
La cultura empresarial actual ha quedado prácticamente obsoleta ante el drástico panorama económico, que afecta tanto a empresarios como a empleados. Antes había trabajo para todo el mundo, incluso para los que no buscaban. Ahora casi te tienes que pelear con el vecino para conseguir un puesto a cambio de un salario lejos de la barrera mileurista. Y es que los tiempos han cambiado. En época de bonanza todo era un paraíso multicolor, con florecillas por las esquinas y mariposas revoloteando entre los escritorios. En estos momentos, los que tienen la suerte de estar contratados tienen que hacer un esfuerzo para demostrar que están por y para la empresa. Una carga de trabajo extra que, por supuesto, no está remunerado económicamente.
En los últimos tiempos son muchas las empresas que piden a sus empleados se sacrifiquen por la empresa con el objetivo de mejorar su competitividad y conseguir que la empresa se sitúe en una mejor posición en el sector. Sin embargo... ¿es esta la forma adecuada de conseguir mejorar la rentabilidad de sus empleados?
Algunos empresarios piensan en la recurrible idea de adjudicar más carga laboral a sus empleados, un tremendo error que puede acabar por perjudicar profesionalmente al empleado, acabando con su sentido de pertenencia a la empresa y destruyendo su interés por la actividad que realiza. Un factor, digno de estudio, que muchos empresarios ignoran y prefieren sacrificar a sus empleados en momentos difíciles.
“Calentar el asiento” se ha convertido en uno de los falsos mitos a los que muchos empresarios han acudido con el fin de aumentar su productividad.
Esta demostrado que la eficiencia no está en echar más horas en la compañía sino en el arte de mantener el interés del trabajador en su actividad. Para ello es importante fijarse en compañías como Google, que ofrecen una flexibilidad laboral a sus empleados, sueldos dignos de un buen ejecutivo, incentivos económicos para mantener la buena actividad en la empresa. Todo un paraíso para el trabajador. Y es que... ¿quién no querría trabajar en Google?
No obstante, dejemos de soñar por un momento para centrarnos en un problema que perjudicar a nuestro país económicamente hablando.
España necesita mejorar su posición empresarial en los mercados, demostrar que es capaz de conseguir más con menos recursos, demostrar su eficacia en el mundo empresarial. Y es que, actualmente, países como Alemania, Noruega y Suecia cuentan con un mayor nivel de productividad, aunque sus empleados trabajan menos horas a la semana.
¿Qué es lo que ocurre exactamente para que nuestro país no consiga despegar en términos de eficiencia y productividad? ¿Será un problema cultural de alcance nacional? Todo un misterio digno de resolver por Iker Jiménez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario