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lunes, 22 de agosto de 2011

Cuando la unión hace la fuerza

Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy han tenido la oportunidad de oro para demostrar que Europa puede con la crisis de deuda y con los especuladores pero no ha sido así. Los eurobonos tendrán que esperar. La reunión franco-alemán destinada a atajar los problemas de la eurozona ha sido recibida como un fiasco para las bolsas mundiales y para los inversores, que han comprobado que las decisiones tomadas por ambos dirigentes tan sólo sirven para estirar un poco más la agonía del euro. Y es que la existencia de nuestra moneda única necesita urgentemente de políticas de integración económica y consolidación fiscal que demuestren que Europa se encuentra unida, que no existe la llamada Europa de las dos velocidades. Es cierto que imponer a todos los países un límite de endeudamiento es una medida acertada, pero no suficiente para acabar con los problemas de financiación que sufren sobretodo los países periféricos.
La propuesta de la creación de un “Gobierno real” en la eurozona constituye un avance para Europa y una reafirmación del compromiso por parte de ambos mandatarios, acusados en multitud de ocasiones de abogar por sus intereses antes que del conjunto europeo.
No obstante, la creación de los eurobonos y la ampliación de los fondos de rescate sería las propuestas más viables para que la supervivencia del euro, que pasa por uno de los momentos más críticos desde que se iniciase la crisis en 2008. Y es que estas medidas exigen un fuerte compromiso por parte de Alemania y Francia, que podría comprometer la máxima calificación crediticia que tienen ambos estados, un privilegio que para nada quieren perder.
A todos estos problemas se une el proceso de ralentización que afecta a la economía mundial, un paso atrás que podría traer de vuelta la recesión y dejar constancia de la verdadera virulencia con la que actúa esta crisis, que dejaría el crack de 1929 como algo anecdótico.
De esta ralentización tampoco se libra Alemania, considerada el motor de Europa, que apenas ha crecido un 0,1 por ciento en el segundo trimestre del año. Un mal dato que lastra las previsiones de recuperación de la economía alemana y que pone en duda la subida de tipos de interés que realizó hace unos meses el Banco Central Europeo.
Los países europeos saben que no hay vuelta atrás en este proceso de integración económica, a pesar de las grandes turbulencias que agitan al conjunto. Los beneficios a largo plazo que conlleva este proceso se han convertido en el faro de guía para la Unión Europea, incluso para los países que ya han necesitado de una intervención. Porque salir del euro no es una opción. Sería una hecatombe que haría lastrar las economías nacionales y que acabaría por lastrar las opciones existentes para salir de la crisis.
Volver a la peseta, en el caso de España, no haría más que tumbar el valor de la moneda un 50 por ciento, la inflación ahogaría aún más a las familias y los mercados desconfiarían más de nuestro país. Europa se creó con normas de entrada y no de salida. La crisis es sólo una fase más, que va a crear los nuevos cimientos de la nueva Europa, caracterizada por una completa integración económica de los países de la eurozona y una armonización fiscal que permitirá a todos los europeos vivir en un único territorio. El verdadero sueño europeo acaba de comenzar.

domingo, 14 de agosto de 2011

Malditos especuladores

La economía mundial vive su peor momento desde la caída de Lehman Brothers en el año 2007. Como podemos comprobar las bolsas se tiñen de rojo y los inversores huyen despavoridos de las grandes carteras. Pero... ¿de qué tienen miedo realmente? Esa es la pregunta del millón.
Si nos sentamos cinco minutos a meditar cuáles son las causas que han provocado las últimas jornadas de pánico, lamentablemente no encontramos ningún motivo que lo justifique. ¿Acaso hay un nuevo país que necesite ser rescatado? ¿Alguna hecatombe financiera al estilo de las hipotecas subprime?
Tan sólo la rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos realizada por la agencia de rating Standard & Poor’s así como las dudas de los mercados sobre las economías española e italiana.
Unas valoraciones que hoy día se encuentran en el punto de mira de Europa y Estados Unidos por su credibilidad.
¿Es que no nos damos cuenta que tras emitir su valoración las cosas empeoran en ese país? Las agencias de calificación son las verdaderas responsables de la crisis económica.
Son los verdaderos hilos que mueven a los mercados, los manipula a su antojo, desplumando al país que se pone como objetivo. Después, los especuladores acuden como buitres a despedazar en las posteriores jornadas de emisiones de bonos, exigiendo la máxima rentabilidad posible.
Y es que las agencias se encuentran en una doble liga: son jueces y a su vez jugadores, ya que buena parte de sus socios son los que luego compran bonos en las subastas nacionales. Una posición privilegiada que tienen las tres agencias de calificación (Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch) y que nadie se ha parado a poner trabas a su actividad.
Unas “opiniones” que ya destrozaron una vez la economía mundial y que llevaron al paro a miles de personas, mientras que los ricos especuladores continúan llegando sus arcas de billetitos verdes, comprando mansiones esperpénticas y vehículos de primerísima gama. Un insulto para la clase media, que cada vez se encuentra más alejada de aquella sociedad de bienestar con la que tanto disfrutábamos hace unos años.
Hasta el momento Estados Unidos gozaba de una primerísima triple A que les garantizaba poder endeudarse hasta las cejas (y no las de Zapatero precisamente). Tanto gastar, gastar y gastar hasta que el saco se rompió gracias al tijeretazo de Standard & Poor’s. ¿Y ahora que hará Estados Unidos? ¿Se aliará junto a Europea para al menos regular este oligopolio que ha sido tan criticado en los últimos meses?
Lo cierto que hasta hace un par de año nadie sabía que era una agencia de calificación y hoy casi todos las odiamos, y además con fuerza. Un saco en el que también metemos a los especuladores por hacer dinero de la nada, mientras los demás nos dejamos el pellejo en sacarnos el sueldo. ¿Acaso la magia existe y no nos habíamos enterado? Parece que en economía sí. Estos señores parecen tener la varita mágica que les permite duplicar a su antojo los billetes, una metáfora viva de la multiplicación de los peces y los peces por parte de Jesús.
Malditos especuladores que juegan con nuestro dinero.

lunes, 11 de abril de 2011

Los peces gordos siempre comen

Hace unos días tuve la oportunidad de ver Trabajo confidencial (Inside job), una película documental que pretende destapar los ojos al espectador sobre la virulencia con la que ha explotado la actual crisis económica, principal responsable de que muchas personas se encuentren en la más absoluta miseria sin trabajo, sin dinero, y sobre todo sin esperanza.
Crisis que ha salpicado a casi todos los estratos de la sociedad excepto a los peces gordos, los verdaderos causantes de la crisis económica, cuya avaricia ha sido la principal responsable de la situación que en estos momentos estamos viviendo.
Seguro que han oído hablar de las hipotecas subprime ¿verdad? Aquellos créditos que fueron concedidos sin ton ni son a miles de familias por parte de los banqueros estadounidenses durante la última década sin realmente evaluar si de verdad podrían responder a dicho préstamos.
Las ansias de ganar miles de dólares llevaron a las grandes firmas bancarias a crear productos financieros muy complejos, que a su vez vendían a otras entidades con el fin de obtener grandes beneficios. Todo ello con el respaldo de las aseguradoras, que acabaron prácticamente arruinadas al desatarse la crisis económica, que acabó con la quiebra de grandes compañías como Lehman Brothers o la aseguradora AIG.
Ferguson, director del film, pretende demostrar al espectador cómo tuvo lugar la quiebra del sistema estadounidense, que posteriormente se ha extendido como un auténtico tsunami hacia el resto de economías mundiales, afectando con especial virulencia a Islandia, y como no, a nuestro país, donde la crisis se agravó con el estallido de la burbuja inmobiliaria. El director no se olvida de los verdaderos responsables: altos ejecutivos, inversores y gestores que prácticamente han salido de rositas cobrando auténticas millonadas, dándoles incluso la oportunidad de renunciar para cobrar importantes indemnizaciones con las que asegurar el futuro de sus nietos. Eso sí, a costa de los más pobres, como casi siempre suele pasar.
A pesar de que la recuperación económica ya se ha iniciado, el gobierno estadounidense apenas ha movido ficha para penalizar y castigar este tipo de prácticas, con el fin de asegurar que la crisis no se vuelva a repetir en los años venideros.
¿Acaso tenemos que esperar que haya una segunda crisis económica para poner en funcionamiento medidas más drásticas? Y es que no debemos olvidar que tras el rescate que muchos gobiernos realizaron a grandes multinacionales bancarias, éstas se dedican a repartir generosos bonus para premiar sus catastróficas acciones que llevaron al mundo financiero casi al cataclismo.
Tampoco me quiero olvidar de las “prestigiosas” agencias de calificación cuyas “opiniones” han hundido a países como Grecia, Irlanda o Portugal. Sí, sí... aquellas que dieron a Lehman Brothers una calificación de AA dos días antes de su caída financiera. ¿Debemos fiarnos de sus “opiniones”?