lunes, 11 de abril de 2011

Los peces gordos siempre comen

Hace unos días tuve la oportunidad de ver Trabajo confidencial (Inside job), una película documental que pretende destapar los ojos al espectador sobre la virulencia con la que ha explotado la actual crisis económica, principal responsable de que muchas personas se encuentren en la más absoluta miseria sin trabajo, sin dinero, y sobre todo sin esperanza.
Crisis que ha salpicado a casi todos los estratos de la sociedad excepto a los peces gordos, los verdaderos causantes de la crisis económica, cuya avaricia ha sido la principal responsable de la situación que en estos momentos estamos viviendo.
Seguro que han oído hablar de las hipotecas subprime ¿verdad? Aquellos créditos que fueron concedidos sin ton ni son a miles de familias por parte de los banqueros estadounidenses durante la última década sin realmente evaluar si de verdad podrían responder a dicho préstamos.
Las ansias de ganar miles de dólares llevaron a las grandes firmas bancarias a crear productos financieros muy complejos, que a su vez vendían a otras entidades con el fin de obtener grandes beneficios. Todo ello con el respaldo de las aseguradoras, que acabaron prácticamente arruinadas al desatarse la crisis económica, que acabó con la quiebra de grandes compañías como Lehman Brothers o la aseguradora AIG.
Ferguson, director del film, pretende demostrar al espectador cómo tuvo lugar la quiebra del sistema estadounidense, que posteriormente se ha extendido como un auténtico tsunami hacia el resto de economías mundiales, afectando con especial virulencia a Islandia, y como no, a nuestro país, donde la crisis se agravó con el estallido de la burbuja inmobiliaria. El director no se olvida de los verdaderos responsables: altos ejecutivos, inversores y gestores que prácticamente han salido de rositas cobrando auténticas millonadas, dándoles incluso la oportunidad de renunciar para cobrar importantes indemnizaciones con las que asegurar el futuro de sus nietos. Eso sí, a costa de los más pobres, como casi siempre suele pasar.
A pesar de que la recuperación económica ya se ha iniciado, el gobierno estadounidense apenas ha movido ficha para penalizar y castigar este tipo de prácticas, con el fin de asegurar que la crisis no se vuelva a repetir en los años venideros.
¿Acaso tenemos que esperar que haya una segunda crisis económica para poner en funcionamiento medidas más drásticas? Y es que no debemos olvidar que tras el rescate que muchos gobiernos realizaron a grandes multinacionales bancarias, éstas se dedican a repartir generosos bonus para premiar sus catastróficas acciones que llevaron al mundo financiero casi al cataclismo.
Tampoco me quiero olvidar de las “prestigiosas” agencias de calificación cuyas “opiniones” han hundido a países como Grecia, Irlanda o Portugal. Sí, sí... aquellas que dieron a Lehman Brothers una calificación de AA dos días antes de su caída financiera. ¿Debemos fiarnos de sus “opiniones”?

No hay comentarios:

Publicar un comentario