lunes, 25 de abril de 2011

Los mercados todavía no se fían de España

Da igual las reformas económicas y laborales que ha realizado el Gobierno hasta la fecha. Da igual las declaraciones del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que pone en entredicho que nuestro país pueda hacerse cargo de la deuda. Da igual si Zapatero viaja a China en busca de inversores del gigante asiático, dispuestos a confiar ciegamente en comprar deuda para que podamos seguir viviendo un poco más aliviado. Da igual si los expertos internacionales avalan los avances conseguidos en cuanto a la reestructuración del mercado de nuestro país para conseguir despejar las dudas de la viabilidad de nuestra deuda y recuperar la confianza en la economía española.
Todos estos esfuerzos carecen de importancia para los mercados internacionales, a pesar de que hace unos días parecían claras las diferencias de la economía española con la lusa, la irlandesa y la griega. De hecho, el Fondo Monetario Internacional alababa la gestión española como “un modelo a seguir”, que parecía haber conseguido alejar el fantasma de la desconfianza en la economía española.
Sin embargo, no debemos olvidar que el mercado se comporta como un océano, donde cada país es tan sólo un pequeño barco que se encuentra navegando en su inmensidad del mismo. A veces con rumbo propio, a veces a la deriva. Y de repente, como si hubiera salido de la nada, una gran tormenta se ceba con estos pequeños navegantes del océano, demostrando la fragilidad con la que están construidas. Parece mentira que todavía no hayamos aprendido que todavía seguimos en crisis, que existan más de cuatro millones de parados y que el grifo del crédito se encuentra paralizado a pequeñas y medianas empresas. Una situación que parece difuminarse cada vez que la prima de riesgo cae a niveles decentes, cada vez que alguien de exterior nos da una palmadita en la espalda. Está bien que se reconozca que España está haciendo un buen trabajo por consolidar su economía, pero no podemos relajarnos a la mínima de cambio.
Y es que el mercado parece haberse hecho eco de los últimos acontecimientos internacionales, como el avance de la ultraderecha en los últimos comicios que han tenido lugar en Finlandia o la perspectiva negativa que Standard & Poor’s tienen de la economía estadounidense. Esperemos que nuestra ministra de Economía tenga razón y que el aumento de la prima de riesgo a 230 puntos sea una cosa puntual.
Por último, no debemos olvidar que la economía española depende de la Unión Europea, que todas las medidas que se ejecuten en su seno tendrán una repercusión distinta en cada país en función de una situación. Por ejemplo, la reciente subida de los tipos de interés que hace poco anunció el Banco Central Europeo sienta de fábula a Alemania para contener las presiones inflacionistas.
Sin embargo, para la economía de los países periféricos, donde se encuentra España, resulta un auténtico mazazo a sus economías ya que podría frenar el consumo ante el aumento del coste del dinero.

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