Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy han tenido la oportunidad de oro para demostrar que Europa puede con la crisis de deuda y con los especuladores pero no ha sido así. Los eurobonos tendrán que esperar. La reunión franco-alemán destinada a atajar los problemas de la eurozona ha sido recibida como un fiasco para las bolsas mundiales y para los inversores, que han comprobado que las decisiones tomadas por ambos dirigentes tan sólo sirven para estirar un poco más la agonía del euro. Y es que la existencia de nuestra moneda única necesita urgentemente de políticas de integración económica y consolidación fiscal que demuestren que Europa se encuentra unida, que no existe la llamada Europa de las dos velocidades. Es cierto que imponer a todos los países un límite de endeudamiento es una medida acertada, pero no suficiente para acabar con los problemas de financiación que sufren sobretodo los países periféricos.
La propuesta de la creación de un “Gobierno real” en la eurozona constituye un avance para Europa y una reafirmación del compromiso por parte de ambos mandatarios, acusados en multitud de ocasiones de abogar por sus intereses antes que del conjunto europeo.
No obstante, la creación de los eurobonos y la ampliación de los fondos de rescate sería las propuestas más viables para que la supervivencia del euro, que pasa por uno de los momentos más críticos desde que se iniciase la crisis en 2008. Y es que estas medidas exigen un fuerte compromiso por parte de Alemania y Francia, que podría comprometer la máxima calificación crediticia que tienen ambos estados, un privilegio que para nada quieren perder.
A todos estos problemas se une el proceso de ralentización que afecta a la economía mundial, un paso atrás que podría traer de vuelta la recesión y dejar constancia de la verdadera virulencia con la que actúa esta crisis, que dejaría el crack de 1929 como algo anecdótico.
De esta ralentización tampoco se libra Alemania, considerada el motor de Europa, que apenas ha crecido un 0,1 por ciento en el segundo trimestre del año. Un mal dato que lastra las previsiones de recuperación de la economía alemana y que pone en duda la subida de tipos de interés que realizó hace unos meses el Banco Central Europeo.
Los países europeos saben que no hay vuelta atrás en este proceso de integración económica, a pesar de las grandes turbulencias que agitan al conjunto. Los beneficios a largo plazo que conlleva este proceso se han convertido en el faro de guía para la Unión Europea, incluso para los países que ya han necesitado de una intervención. Porque salir del euro no es una opción. Sería una hecatombe que haría lastrar las economías nacionales y que acabaría por lastrar las opciones existentes para salir de la crisis.
Volver a la peseta, en el caso de España, no haría más que tumbar el valor de la moneda un 50 por ciento, la inflación ahogaría aún más a las familias y los mercados desconfiarían más de nuestro país. Europa se creó con normas de entrada y no de salida. La crisis es sólo una fase más, que va a crear los nuevos cimientos de la nueva Europa, caracterizada por una completa integración económica de los países de la eurozona y una armonización fiscal que permitirá a todos los europeos vivir en un único territorio. El verdadero sueño europeo acaba de comenzar.
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lunes, 22 de agosto de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
Ejercicio de responsabilidad
Las cuentas no salen. Las comunidades autónomas parecen no ser conscientes del ejercicio de responsabilidad, y sobretodo de austeridad, que deben realizar por el bien del conjunto español, que hoy día se encuentra en el punto de mira de inversores, agencias de calificación y medios de comunicación.
El balance de cuentas correspondientes al primer trimestre del año, que ha sido presentado recientemente por la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha dejado un mal sabor de boca al Gobierno por la falta de disciplina presupuestaria en el gasto realizado por las autonomías.
Y es que el gasto se ha disparado hasta un 5,4 por ciento en los tres primeros meses del año, hasta alcanzar los 5.000 millones de euros, una cifra que supone el 0,46 del producto interior bruto (PIB) y que pone en jaque las previsiones del Gobierno para controlar los desequilibrios económicos que se puedan dar a lo largo del todo el año. Y precisamente son las propias comunidades autónomas las que tienen en su poder la llave para realizar el ajuste presupuestario que necesita España para cumplir sus objetivos. Los datos correspondientes al gasto ejecutado por las comunidades autónomas derivan notablemente con el ejercicio de austeridad de la Administración central, que ha conseguido reducir a la mitad los números rojos entre enero y abril. Y es que contar con un techo de gasto presupuestario, sin olvidar el ejercicio de transparencia y desglose que ofrece el balance de cuentas de la Administración central, garantiza que los gastos sean los que tengan que ser. Ya es hora de que las comunidades autónomas se ajusten el cinturón, hagan un ejercicio de responsabilidad e impongan en sus cuentas un techo de gasto presupuestario, sin olvidar la correspondiente transparencia para que el ciudadano de a pie conozca con detalle en que se invierte hasta el último euro. Deficiencias del sistema presupuestario que no se pueden dar en pleno siglo XXI. Las comunidades autónomas tendrán que echar mano de nuevo”de las tijeras para ajustar el gasto y contribuir al ajuste del déficit. Entiendo que los presidentes autonómicos se piensen dos veces recortar en partidas sociales como la educación y la sanidad, sin contar el escaso margen de actuación que tienen las autonomías en la recaudación fiscal. Sin embargo, no estaría nada mal que tanto ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas pusieran en marcha una auditoría de cuentas con el objetivo de conocer la situación real de las economías locales y regionales, y buscar medidas efectivas y sostenibles que garanticen el buen funcionamiento de las correspondientes administraciones.
Otro de los ejercicios de responsabilidad que nuestros políticos electos tienen pendientes es realizar una racionalización del gasto. Basta ya de coches oficiales, de comidas de trabajo, viajes oficiales, consistorios con personal sobredimensionado, sueldos desproporcionados y desacordes con la economía actual, inversiones en proyectos inviables, que no llevan a ningún punto... ¡Señores políticos! !Hagan un ejercicio de responsabilidad!
El balance de cuentas correspondientes al primer trimestre del año, que ha sido presentado recientemente por la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha dejado un mal sabor de boca al Gobierno por la falta de disciplina presupuestaria en el gasto realizado por las autonomías.
Y es que el gasto se ha disparado hasta un 5,4 por ciento en los tres primeros meses del año, hasta alcanzar los 5.000 millones de euros, una cifra que supone el 0,46 del producto interior bruto (PIB) y que pone en jaque las previsiones del Gobierno para controlar los desequilibrios económicos que se puedan dar a lo largo del todo el año. Y precisamente son las propias comunidades autónomas las que tienen en su poder la llave para realizar el ajuste presupuestario que necesita España para cumplir sus objetivos. Los datos correspondientes al gasto ejecutado por las comunidades autónomas derivan notablemente con el ejercicio de austeridad de la Administración central, que ha conseguido reducir a la mitad los números rojos entre enero y abril. Y es que contar con un techo de gasto presupuestario, sin olvidar el ejercicio de transparencia y desglose que ofrece el balance de cuentas de la Administración central, garantiza que los gastos sean los que tengan que ser. Ya es hora de que las comunidades autónomas se ajusten el cinturón, hagan un ejercicio de responsabilidad e impongan en sus cuentas un techo de gasto presupuestario, sin olvidar la correspondiente transparencia para que el ciudadano de a pie conozca con detalle en que se invierte hasta el último euro. Deficiencias del sistema presupuestario que no se pueden dar en pleno siglo XXI. Las comunidades autónomas tendrán que echar mano de nuevo”de las tijeras para ajustar el gasto y contribuir al ajuste del déficit. Entiendo que los presidentes autonómicos se piensen dos veces recortar en partidas sociales como la educación y la sanidad, sin contar el escaso margen de actuación que tienen las autonomías en la recaudación fiscal. Sin embargo, no estaría nada mal que tanto ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas pusieran en marcha una auditoría de cuentas con el objetivo de conocer la situación real de las economías locales y regionales, y buscar medidas efectivas y sostenibles que garanticen el buen funcionamiento de las correspondientes administraciones.
Otro de los ejercicios de responsabilidad que nuestros políticos electos tienen pendientes es realizar una racionalización del gasto. Basta ya de coches oficiales, de comidas de trabajo, viajes oficiales, consistorios con personal sobredimensionado, sueldos desproporcionados y desacordes con la economía actual, inversiones en proyectos inviables, que no llevan a ningún punto... ¡Señores políticos! !Hagan un ejercicio de responsabilidad!
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