domingo, 9 de octubre de 2011

¡Marchando una de recapitalización!

El sector bancario ha disfrutado durante muchos años de lujuria económica, borracheras especulativas y prostitución financiera, rindiéndose a los pies del mejor postor. La espuma del champán representaba el éxito de las operaciones económicas de las grandes corporaciones, cuyos beneficios se disparaban a la misma velocidad que su tapón de corcho cuando se abría la botella por primera vez. Aquellos eran otros tiempos, donde los humildes trabajadores eran felices con su vivienda hipotecada y con su sueldo mileurista, ajenos a las ostentosidades que vivían los señores del mundo financiero. Nadie sabía lo que era una agencia de calificación ni una prisma de riesgo... hasta que llegó la crisis económica.
Los gobiernos de las grandes potencias económicas tuvieron que salir al rescate de decenas de entidades financieras, que estuvieron al borde de la bancarrota. Algunas como Lehman Brothers no tuvieron tanta suerte.
La máquina del dinero se puso en marcha para inyectar miles de millones de dólares a estas entidades para sanar sus activos tóxicos, que ponían en peligro la economía mundial.
Con el fin de garantizar una transparencia financiera, Europa puso en marcha en 2010 los famosos test de estrés, que reflejaban las debilidades y fortalezas financieras del sector bancario. Unas pruebas que parecían ofrecer a inversores y dirigentes una garantía de que el sector financiero estaba haciendo los deberes.
Una realidad digna del espejo mágico de la bruja del famoso cuento de Blancanieves, que amenaza con precipitarse contra el suelo y romperse en mil pedazos.
La falta de mecanismos de control ha sido la base para que numerosos altos cargos del sector bancarios siguieran aprovechándose de las retribuciones económicas, sueldos escandalosos, pensiones insultantes y beneficios que se sitúan entre lo gore y lo insultante.
Y es que casi tres años después me encuentro con la noticia de que el sector bancario europeo ha iniciado una segunda ronda de recapitalización, como si el dinero naciera de los árboles. Los gobiernos recortando el Estado de Bienestar mientras los bancos tienen vía libre para tomar dinero público.
Dexia, una de las entidades financieras que tuvo la mejor nota en los test de estrés realizados este verano, ha sido la primera entidad en acceder a las ayudas para su recapitalización. España ha negado que ninguna entidad vaya a formar parte de esta ronda de bebidas financieras pero Caixanovagalicia tiene todas las papeletas de ser la siguiente.
La pésima gestión de su alta dirección ha sido la causante de que sus cuentas estén a un paso de acabar en el fondo de un contenedor de basura.
Y hablando de desperdicios, la agencia de calificación Fitch acaba de asignarle la peor calificación existente después de que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) tomase el 93 por ciento de la entidad. Mientras tanto, algunos de sus ya ex directivos han recibido indemnizaciones millonarias de por vida. Algunos pobres ahorradores están a punto de perder lo poco que les queda mientras que unos listillos viven a golpe de talonario, disfrutan del golf y de una buena comilona en el mejor restaurante de Santiago de Compostela.
Así que parece que nos espera revivir los efectos de la recapitalización bancaria. Dinero por doquier para los ricos mientras que a los pobres no nos queda más que organizar una revolución que tumbe las ostentosidades del sector bancario, y particularmente, las del “señor” Goldman Sachs.

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