Las señales de humos que a primeros de marzo lanzó el Banco Central Europeo parecen haber despertado al sector inmobiliario español, que en estos últimos meses parecía haber entrado en una fase de estancamiento a pesar de que los precios de la vivienda todavía se encuentran “muy sobrevalorados”.
Lo que hace tan sólo unos años se había convertido en la principal cartera de inversión de muchos españoles, donde se compraba vivienda nueva para especular con ella y obtener el mayor beneficio posible, se ha convertido en una condena que arrastra a compradores y vendedores a un círculo vicioso que parece no tener final.
Y es que son muchas las familias que se han visto abocadas a vender sus casas a un precio inferior para conseguir salir adelante tras encontrarse atado por hipotecas infumables para un mileurista.
A pesar de que en los dos últimos años el euríbor ha descendido considerablemente gracias a la bajada de tipos que realizó el BCE cuando la crisis económica arrasó como un tsunami a todas las economías europeas (por desgracia, en el caso español la ola arrasó con especial virulencia), son muchos los hipotecados que apenas notaron un alivio en sus bolsillos debidos a las infernales cláusulas de suelo presentes en muchas hipotecas.
Hace tan sólo unos días The Economist se hizo eco de la situación en la que se encuentra realmente el mercado inmobiliaria en nuestro país. El semanario británico hace especial hincapié en el valor sobrevalorado de nuestros inmuebles, concretamente un 47,6 por ciento, y descarta que los precios del sector inmobiliario hayan tocado fondo todavía. The Economist pone en evidencia además que el precio de la vivienda se ha disparado en un 154 por ciento desde 1997. Una auténtica burrada para las nuevas generaciones que ven el llamado “acceso universal a la vivienda” como un deseo inalcanzable para el resto de los mortales.
La llamada de atención del BCE, que indicó una posible subida de los tipos de interés en el próximo mes de abril, ha conseguido despertar un miedo entre los sonámbulos propietarios, pendientes de una recuperación de los precios de mercados para sacar su cartelito de “Se vende” y sacar tajada de un nuevo festín. Como en los viejos tiempos. Y es que una subida de tipos afectaría considerablemente a la escalada alcista del euríbor, que podría afectar a la decisión de compra de algunos potenciales clientes, además de pagar más por su hipoteca mientras vende o no vende. Por ello, son muchos los que han decidido tirarse a la piscina en estos últimos días, rebajando el precio de sus viviendas (hasta un 8 por ciento, según algunos portales inmobiliarios) para conseguir colocarla al mejor postor.
No obstante, los últimos acontecimientos catastróficos que han afectado a Japón ha obligado al Banco Central Europeo a replantearse subir los tipos de interés, que actualmente se encuentran al 1 por ciento. ¿Decidirá el BCE mantener estables los tipos de interés y dar un pequeño respiro a las familias hipotecadas ante las últimas turbulencias?
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